lunes, 17 de junio de 2019

Películas que no podía ver de niño

Recuerdo cuando hicieron la película sobre el carro embrujado, que mi padre no me dejó ver en el cine, aunque pude ver los cortos. Ahora he leído la novela en la que está basada la película y la verdad es que la novela es mejor. Como la de Lem, es una alegoría, un texto hecho de símbolos que con el tiempo serán metáforas. La novela cuenta la historia de un joven hijo de un policía que recibe en herencia el famoso carro embrujado, un Buick del año 54. Aparentemente este asunto de los carros embrujados no es nuevo, me parece que Elmore Leonard hizo una sobre una pick up del 52. Son metáforas si sucediera que los adelantos científicos de la década del 50 y que siguieron hasta los 70, no desaparecieran con la nueva política conservadora norteamericana. No he podido leer la novela de Leonard, la veo mencionada en Wikipedia. Cezzane Cardona que aparentemente es parco sobre la embriología y menciona solamente las Tortugas Ninja, tiene cuentos llenos de pick ups. Son comunes ahora en las casas, como antes los niños especiales. En cada casa hay una, es el guión de todas las casas del que hablaba García Ramis. Se habla poco de este asunto. Lo del carro embrujado o las pick ups no es lo único que traemos de los últimos años del siglo 20. La reiseminación de materiales es otra, pasaban películas bufas sobre el asunto a finales de los 70. Otra que mi padre no me dejó ver fue Demon Seed, basada en una novela popular de Dean Koontz. Esa no la pude leer aunque conozco el argumento. Es un programador de computadoras que encierra a su mujer, científica social, en una casa llena de robots que la sirven. Uno de esos robots la reinsemina con material del programador.