Optometrist Griselle Ocasio Rodríguez
Su más que tórrido Calvinismo, no empero, me llevó a conocer a Don Paco, Místico tenido por abogado de Cornetas. Diferencia entre illuminati y Corneta. El primero acepta que su mamá se las trae, el segundo con el mismo Don para ver el Porvenir, las tiene con el Espíritu Santo. Don Paco era conocido por su tolerancia al Templo de Mita, que como se sabe tiene más de un adepto en la comunidad financiera de París. Algunos creen que Mita era la persona misma del Espíritu Santo. Don paco notó enseguida que yo tenía una opinión favorable de mi madre y de la compañera de mi padre, Eso le agradó de mí. No obstante, nos dejamos de ver cuando El Cometa me acusó de bullying en segundo grado y se dejó ver en todo su Esplendor, disfrazada de bouncer en la escuela a la que me destinaron cuando Don Paco objetó mi expulsión. Primera caricia al lucir su deslavado mahón pegado, la misma que me acusó me puso a prueba a ver si me atrevía a tocar a otra. Pero no lo hice la primera vez que elevó su enérgica protesta.

Me parece que es por ello que Don Paco me sugirió que fuera poeta mejor que doctor. Buscaron a Manuel de la Puebla, que era impresor sin roces. En su Revista Mairena, publiqué un poema con seudónimo. Mi tió abuelo murió apenado cuando supo que no podría estudiar medicina y le dediqué un poema para despedirme de su paso por la Tierra. Iba a ser el primero infortunado sin indizar como la rabia de Cabrera con su Baile, pero Don Manuel me entrevistó y me preguntó por qué quería escribir poesía.
Sin mencionar la acusación que pesaba sobre mí, salí del paso diciéndole que no había podido ser Pelotero por mi ceguera. Le simpatizé y lo indizó sin decir en cual de las dos páginas aparecía rellenando otro mejor, aunque era breve, de una sola página. A tono con la calumnia que pesaba sobre mí, claro. No era persona de roces.
Mi primer poema no es para esta clase.
La primera idea de que existían los microcuentos como
género que no es epigramático, como Las Greguerías de Ramón Gómez de la Serna, me la dio a conocer la profesora Homar con uno típico del género. Se titula El Dinosaurio y lo escribió Monterroso. Creo que dice así:
El Dinosaurio
Cuando despertó, el dinosaurio todavía estaba allí.
De buenas a primeras, me parecía una tomadura de pelo, pero Nayda rápidamente me mostró uno más extenso y no indizado en un libro creo de Teoría Sicológica. No lo leí, pero el título era bien sugestivo: La Gallina de Kitcher. Nayda los asocia al conundro, que es lo que en inglés se conoce como Intended Pun. Es una mezcla de conminación y caja de sorpresas, como los que van dentro de las galletas chinas de la Despedida de Año. Como se ve, un epigrama no es tal cosa, sino una aguda observación. El microcuento tiene del Intended Pun, que se lee para hacer algo de inmediato. Se usa mucho en un Juego de Alta Sociedad que conlleva buscar un objeto escondido, el Scavenger Hunt, sólo que el juego original no conlleva un juicio moral como el que le ha caído al microcuento. El microcuento tampoco es Wit, Non Intended Pun; es decir, Humor sin querer.
Entonces algo que parece una tomadura de pelo o una pérdida de tiempo, puede decir mucho con poco. El mensaje del microcuento casi siempre es de amor y no del todo, ya que tiene algo del enigma de estar o haber estado. Una flecha de indio puede buscarse como un conundro de ese juego palaciego, pero un microcuento que apunte, si no abunde, es algo.
La primera idea de que existían los microcuentos como género que no es epigramático, como Las Greguerías de Ramón Gómez de la Serna, me la dio a conocer la profesora Homar con uno típico del género. Se titula El Dinosaurio y lo escribió Monterroso. Creo que dice así: