Hay variedad de opiniones sobre Puerto Rico. Hay quien te puede decir que es un país de almacenes, como el poeta Gautier Benítez que la llama ¨la de blancos almenares¨, como el que la denosta sin piedad y la llama ¨tierra estéril y madrastra¨, como lo es el caso de Palés Matos. Al que viene del extranjero lo impresiona primero el litoral, que es una breve llanura colindante con el mar y que se caracteriza por la salinidad alta y la propensión a la erosión, ya que el terreno de ese llano es poroso y calizo. La agricultura no se da como en Venezuela, eterna queja del más asiduo amante de Puerto Rico, que es ese país, más que el cubano como se suele decir. Alta salinidad y porosidad hacen bastante dificil la siembra de frutos menores y frutas, aunque se da la cañá bien y el café porque la acidez elevada de los genes de la caña y el azucar complementan perfectamente la carencia de un terreno esencialmente calizo y propenso a disgregarse. El litoral se extiende tanto en el norte como en el sur. La zona montañosa es volcánica.
El origen volcánico de la zapata isleña se ve enseguida en los arrecifes, que no son de coral como en Hawaii, sino de lava que tiene miles de años. Había manglares que son el resultado de la acumulación de las conchas marinas trituradas durante miles de años y que han dado pie a los caños, que son acumulaciones de restos mamíferos: escreta, osamentas, basura, que son los llamados contaminantes. La flora del caño, paradógicamente, se asentó definitivamente en lo que era antiguamente el manglar y la arboladura firme que se ve hoy así como las raíces de esos árboles, son posteriores a la Conquista Española. Lo que se conoce como el bosque del manglar es más bien producto del ecosistema del caño que nació en la época moderna. La belleza sublunar del lar isleño y el permanente sentimiento de paz alcalina que puede evocar una tierra tan propensa a los dezlizamientos, te puede dar una idea de que la belleza de Puerto Rico es un enigma para las ciencias y un alivio para el ardiente corazón de los artistas.