Ha vuelto a mi vida la reflexión sobre el existencialismo. Me interesó de joven y busqué un manual que lo explicaba en la Biblioteca José M. Lázaro. Era un manual en inglés titulado What is Existencialism, que exponía las ideas teóricas más importantes, como la fenomenología de Hursell, que he visto en un manual que me dejó mi padre. Aunque el existencialismo valora lo sentimental y lo irracional, su teoría es restrictiva y platónica. Se considera a Soren Kierkegaard su precursor, pero nunca se delimitaron muy bien sus propuestas. El regreso de Platón en sus principales exponentes se debe principalmente a la edad. Sartre no lo confesaba así, pero Hursell sí era franco y llamó reducción a la vejez. Hasta ahora que soy mayor no podía entender lo que Hursell llamaba reducción. Es un hecho material, lo estudian los neurólogos. La exposición teórica que hace el alemán no le he explorado todavía y sólo puedo decir que me llama la atención. En la red electrónica no se habla mucho de la reducción porque la mayoría de las informaciones que se dan en la red están dirigidas a la juventud.
martes, 31 de diciembre de 2019
domingo, 22 de diciembre de 2019
Sobre Juan Carlos Onetti
Onetti es un autor mal conocido y peor publicado, pero siempre nos hablan de su obra cuando somos jóvenes. Leí un cuento breve de Onetti que me regaló la madre de mi hijo, cuando vivíamos en Trujillo Alto. Se titula La novia robada y cuenta la historia de una catalana en Uruguay. Recuerdo la imagen de la dama y eso es todo. Tuve El astillero en una edición pobre y ahora a la mano una edición de Juntacadáveres por Alianza Editorial en letra pequeña, casi ilegible. Si se le publicara mejor, podríamos leer todas sus novelas. Cuentan que cuando Cortázar publicó Rayuela y cayó en las manos del uruguayo, el viejo rompió un espejo del baño en el que se miraba porque nunca podría escribir una novela tan buena. El mezquino comentario era típico de mi juventud. El problema en realidad es la época en que ese autor vivió. No era justamente un autor del boom, sino anterior al boom. Juntacadáveres es lo mismo que Pantaleón y las visitadoras, sólo que la novela de Vargas Llosa está mejor explicada a la juventud que la del uruguayo. Vargas Llosa no ironiza como Onetti y desde la perspectiva de un joven de hoy en día, el primero es más positivo. Ahora acaban de publicar un breve ensayo sobre Onetti en la edición cibernética de la revista The New Yorker. Me parece que empiezan a comprender mejor la obra de ese autor. Comoquiera, el asunto de Pantaleón se conoce mejor, son las famosas ONG o madres de hijos de soldados latinoamericanos. Juntacadáveres va por esa línea, pero el conservadurismo del uruguayo es una limitación para apreciarlo como se puede apreciar a Don Mario Vargas Llosa.
sábado, 21 de diciembre de 2019
Sobre el mondongo de ayer
Me llamó la atención el comentario sobre el mondongo educativo que hace López Nieves en su novela El corazón de Voltaire. La trama cuenta una intriga que subyace en la novela, si el corazón conservado en formalina que guardan los franceses le pertenece de verdad al demócrata Voltaire, o si le pertenece en realidad a un impostor que no era el verdadero escritor. El mondongo, como todos sabemos, es la Universidad gerenciada por asistentes y no por los académicos que los dejan usar sus nombres para dar clases. El corazón conservado del impostor es un comentario velado sobre el mondongo, del que hablan pocos. La Universidad de calidad no mondonguea, sus catedráticos son quienes son. Pero en un mundo como el que vivimos, es imposible que una figura como Voltaire se encargara de impartirle filosofía a sus pupilos. Exponer a una persona tan importante a un grupo de jóvenes jacobinos debía ser difícil, si se cree, como hasta ahora, que Voltaire era políticamente moderado. No creo que fuera un impostor el que daba la cara por el autor de Cándido, sí seguramente un asistente de cátedra como los que tenemos los estudiantes hoy en día.
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