Mi intercambio de libros sigue en pie con la hija de mi major amiga, y ahora ha vuelto a mi biblioteca el libro de los mediums, que hacía tiempo no veía. Rafael Pagán, el actor que hizo el papel del Dr. Batista en la representación del cuento de las gemelas, me preguntó por Kardec y recuerdo haberle comentado que el propulsor del espiritismo era positivista como Compte, aunque muy imaginativo y más sentimental. Revisé el libro de nuevo y me llamó la atención un concepto materialista del Sr. Kardec, el periespíritu, que según nos dice el autor es un fluído mitad espiritual y mitad material. La vulgar idea de las mesas giratorias la descarta él en ese libro. Otro libro que tiene algo que ver con el espiritismo es un volúmen de poemas del aiboniteño José Rivera González, que es un texto casi totalmente dedicado a la muerte y a la eternidad. Este autor nació en 1971. Todo esto ha aparecido en mi biblioteca ahora y por supuesto, lo he leído pronto. El texto de Rivera lo publicó el Instituto de Cultura. Rivera dice estar vinculado a la Generación X, que si no me equivoco es la que viene después de 1990. Pero es un autor de temperamento más antiguo, como el de Raquel Belinda Ramirez, aunque ella no sea espiritista sino presbiteriana.
miércoles, 23 de mayo de 2018
viernes, 11 de mayo de 2018
Con Beta Local y Casa Cruz de la Luna
Anteriomente he publicado textos con esta organización. Hace algunos años apareció en tabloide Sociedad Literaria del Sol. En aquel entonces, me comuniqué con Pablo Guardiola, al que no conocí personalmente. Nunca ví el periódico en tabloide, pero me encontré una reproducción en la red electronica. Eso me alegró mucho. Ahora voy a estar en su biblioteca en San Juan, hablando sobre el Informe Cabrera. Han pasado algunos años desde que hice contacto con esa organización y siempre me ha llamado la atención. Tengo entendido que es una entidad sin fines de lucro, como Casa Cruz de la Luna.
martes, 8 de mayo de 2018
Pensando en Barcelona Barcelona
Quisiera escribir muchas cosas esta noche. Volver a comentar el libro de Michener acaso, pero pienso mejor en una novela que casi nadie comenta ya, la de Hasek, El buen soldado Sveik. Buen antídoto contra el pesimismo de Kafka, narra la historia de un traficante de seres humanos, un negrero, pero claro está, en sentido figurado. Hasek habla de que vende perros de dudoso pedrigree. En realidad debe ser gente. El personaje va preso por traficar. Es soldado del Imperio Austrohúngaro. Eso lo escribe Hasek cuando existía Checoslovakia, ahora se creó la República Eslovaca, que es un punto para la música clásica en Europa ahora. Pensar que Checoslovaquia no existe ya me parece curioso. Kafka y Hasek eran checos. Hasek me gusta más que Kafka ahora en mi edad madura, lo tengo a la mano. Una amiga de Borges, checa, tradujo este libro al español. El libro que tengo es la versión de esa traductora.
Hoy que ví en televisión que Checoslovaquia era cosa del pasado, me sentí algo envejecido. Pasaban una noticia sobre un ciclista que hace piruetas por toda Europa en una Mountain Bike, y me quedé bobo de que despacharan a Checoslovaquia como cualquier cosa. Kafka era un gran escritor de mi juventud. Que la gente joven no lo sepa me sorprende, pero no me entristece. Sin embargo, si me pidieran una referencia sobre la Antigua Checoslovaquia, les daría la novela de Hasek. Esa es una de las cosas que quiero decir esta noche.
Por otro lado, hago hincapié en la colección de cuentos Caribe, de James Michener. Lo hago porque es liviana lectura, y relativamente desconocida. Michener habla de los taínos y de los caribes en uno de sus cuentos, y tiene cuentos incluso sobre la gente de Fidel Castro. Que nuestra zona geográfica le diera tanto de qué hablar a los escritores es un detalle típico de mi juventud. Ahora se habla del Caribe mucho menos. Mi amiga de Facebook, Barcelona Barcelona, no sabía en dónde quedaba Puerto Rico. Debe ser una nena de veintitantos. Estoy escribiendo estas notitas para personas como mi amiga Barcelona Barcelona.
viernes, 4 de mayo de 2018
La vida de Oscar Wao
El decoroso relato de Junot Díaz me lo recomendó Luís Negrón hace algunos años. Lo menciono porque la estoy leyendo ahora. El autor habla de un lector de ciencia ficción, un nerd dominicano que llega a estudiar en la Universidad. Siempre que leo estas novelas me topo con la idea de que los americanos leen mucho, pero releyendo ésta pienso que no leen tanto en realidad. Escriben más y leen menos. A mi edad no leo tanto. Y debo confesar que lo que leía eran las novelas asignadas luego por los maestros. Fui leyendo las cosas como si llenara blancos. La lista de lecturas del Departamento de Literatura Comparada me guiaba. Por gusto, en realidad, no tanto. Pero tuve amigos como el nerd del que habla Díaz, que leían por gusto, sobre todo ciencia ficción. Nunca leí Dune de Frank Herbert, que Díaz menciona. Si leí Interview with the vampire, por recomendación de amigos. Regalé y no leí El nombre de la rosa. Identificado con el personaje de la novela de Díaz no me siento, pero sí hay algo familiar en la lectura del libro. Me parece que fue por esa razón que me lo recomendó el librero. De niño jugaba pelota y armaba modelos de plástico de aviones y carros, no era un gran lector, pero si hacía todas las lecturas de la escuela. Me llamó la atención El Amadís de Gaula, y eso era como correr las bases con el Quijote. Aprendí muy bien lo que son las alusiones literarias. Las de Junot son desconocidas, no he leído casi nada de lo que leía el nerd de Junot.
jueves, 3 de mayo de 2018
Fantasmas de antaño
No se equivoca mi amigo Rafael cuando dice que mi vida está poblada de fantasmas. Cuando creo que va a haber paz en mi vida, que voy a ser simplemente un escritor de fantasia, otros amigos de las ciencias me advierten que no es un problema tan sencillo. La aparición de Aravind con su teatro y los recuerdos de mi familia utuadeña me hacen ver que el vampiro pide sangre de vez en cuando y le toca al doctor bregar. Adyanthaya seriamente ha tenido que llevar viejísimos cuentos míos al teatro cuando yo ya pensaba que ese pasado utuadeño estaba asimilado y sencillamente liquidado. Net Carlo me decía que el pasado no ha pasado. De vez en cuando, pensando que voy a poder hacer algo nuevo, en ciencia ficción quizás, me veo obligado a volver al enigma de mi vida infantil. No me siento mal en lo absoluto, pero confieso que la obra antigua es un peso del que no me ha resultado fácil deshacerme. Por eso el informe que le presenté a mi amigo el doctor lo veo como una tentativa de abordar mi infancia y mi vida de una manera más positiva. Cuando Rafael dice que mis cuentos comportan una dura visión espectral no se equivoca. El abordaje sicológico de mi antiguo editor es hacer justicia a un tema que preocupaba a mi generación, que es la locura. Cuando traté de escribir de embriología, no hacía otra cosa que tratar de alejarme de la sicología, o por lo menos de hacer in shorthand más concreto del tema. Salud a Rafa que me lo recuerda.
miércoles, 2 de mayo de 2018
Reflexión sobre El Informe Cabrera
El Informe Cabrera es un libro que escribí a sugerencia de Aravind Adyanthaya cuando supe que mi amigo era médico. Yo era estudiante de ciencias naturales al principio y como mi hijo nació como parte de una buena obra de Noemi Ramos con Nayda Lugo, decidí contar la historia completa desde los años Ochenta. Volver a comentar el tema me dio algo de trabajo, pero ahora me siento bien con el libro aunque es un desvío de mis temas acostumbrados que son de misterio. Volver a las ciencias me agrada. Aravind es científico y me agrada discutir este libro con él. La embriología es un asunto viejo en mi familia. Desde los tiempos de mi abuela bregaba con eso. Ahora que estoy por discutirlo con Beta local me siento bien, aunque a veces quisiera hablar menos de ciencia y más de misterios. Cuando era joven dudaba de ser hijo de mis padres y me puse a investigar el pasado de mi familia justamente porque la embriología era importante en mi familia. Me siento cómodo escribiendo de ciencias, pero en cierto modo es volver al pasado familiar.
Ahora quiero actualizar este texto. El huracán me hizo reflexionar unos meses en lo que escribo, pero no había escrito más nada. No sé si mis amistades han estado leyendo este blog. Ahora mismo pienso en el texto que hice para el doctor. Tuvimos que editarlo, por supuesto, y tengo varios borradores en Yahoo. Aravind me pidió que añadiera uno de ellos en el material suplementario que le enviamos a Rafael Acevedo, quien me dijo que le iba a dar cobertura a la lectura de Beta Local en el suplemento En Rojo. Esto lo escribo ahora para actualizar esta reflexión. Es verdad que el Informe me dio trabajo. Tenía fe en la idea de hacer algo más positivo, casi es como el tipo de texto que se presenta en una maestría de escritura creativa. Esa es la idea en realidad, aunque nunca he estado matriculado en un tipo de escuela como esa. Esto lo escribo pensando en algunas amistades que tengo por la red electronica, que sí cursan estudios en escuelas de ese tipo. El Informe se hace pensando en ellos también.
Ahora quiero actualizar este texto. El huracán me hizo reflexionar unos meses en lo que escribo, pero no había escrito más nada. No sé si mis amistades han estado leyendo este blog. Ahora mismo pienso en el texto que hice para el doctor. Tuvimos que editarlo, por supuesto, y tengo varios borradores en Yahoo. Aravind me pidió que añadiera uno de ellos en el material suplementario que le enviamos a Rafael Acevedo, quien me dijo que le iba a dar cobertura a la lectura de Beta Local en el suplemento En Rojo. Esto lo escribo ahora para actualizar esta reflexión. Es verdad que el Informe me dio trabajo. Tenía fe en la idea de hacer algo más positivo, casi es como el tipo de texto que se presenta en una maestría de escritura creativa. Esa es la idea en realidad, aunque nunca he estado matriculado en un tipo de escuela como esa. Esto lo escribo pensando en algunas amistades que tengo por la red electronica, que sí cursan estudios en escuelas de ese tipo. El Informe se hace pensando en ellos también.
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