Es verdad lo que dice Edgardo Nieves sobre la creatividad en su entrevista con el perdiódico El post-antillano. Todo empieza con una serie de vagas intuiciones que al final terminan siendo completa certeza. Yo estoy de acuerdo con Edgardo en eso, pero en cuánto a la selección que se hace para hacer un libro no soy tan riguroso y estoy dispuesto a publicar también mis vagas ideas. No me molesta publicar todo, ya que hoy existen los programas de escritura creativa, y me parece que al que está en esos cursos se le debe facilitar todo. Es importante que se sepa que no todo está claro al comienzo. La estructura de un texto coherente sale a la luz posteriormente con el trabajo de escribir. Antes lo botaba todo, los medios caminos los descartaba. Ahora guardo también esos medios caminos porque me parece que el proceso de crear debe ser investigado. Comprender la creatividad, saber que no todo está hecho con perfecta claridad desde el principio, es muy importante cuando se lee manuscritos inéditos. En realidad la obra terminada es algo que aparece siempre, algo que se fija en la conciencia y que termina siendo la obra que queda y que todos pueden comprender.
martes, 19 de noviembre de 2019
domingo, 17 de noviembre de 2019
Coquetería
La omisión deliberada de un autor siempre ha sido uno de los encantos particulares del mundo de las letras. Me ha interesado más que se ignore deliberadamente a Lastarria, el Chileno, y se publique una tabla de autores latinoamericanos que lo dejan afuera, que la idea de hacer un balance de lo que importa. Ese encanto lo tiene Puerto Rico. Se ignora a Angel Luís Torres, que era un alma de Dios, y dejan afuera al Che Meléndez, que era el maestro de todos los que estábamos allí. Eso que en principio hace pensar en la injusticia, es precísamente lo que tiene de coqueto el mundo que conocí de joven. Lastarria, que es el antídoto más eficaz para enfrentarse a los barrocos canonizados por la crítica, se menciona apenas en un ensayo que leí en la revista Confluencia. Pero el texto que lo hizo famoso no aparece en ninguna parte, el relato sobre la Monja Alférez, Catalina de Erauzo. Sí encontrarán en la red el relato escrito por ella en el Siglo de Oro. Pero el de Lastarria quién sabe. Mi libro de Fray Servando Teresa de Mier tendría que abrirlo con una navaja y ya no me siento de ánimo para ponerme a cortar las páginas. Y el libro de Kattia, que ella me regaló autografiado, no lo volví a ver en mi casa como tampoco la edición nueva de mi libro.
El pedorcho y el anafre
El anafre en sus tiempos fue una innovación porque tostaba el café y lo sacaba molido por debajo de la brasa. Como la cinta de maquinilla que tenía corrector fue tambien una innovación inconsutil e innecesaria. Ahora otra de esas innovaciones tiene un nombre raro como el anafre. Le llaman el pedorcho o la llave maya, que es lo que en buen español se conoce como el pen drive. Inconsutil porque nadie lee mucho y se aconseja guardar los textos para que los lean los extreterrestres cuando nos encuentren ellos, que me imagino nos van a descubrir y colonizar. Pensando en esos extraterrestres que nos van a visitar es que se están haciendo todas las cosas en la cultura.
El almidón y la disnastía Ming
Un recuerdo de mi madre que me llamó la atención es que el almidón con el que se planchan las camisas se hacía en las casas, como el café que se molía en un anafre después de tostado. Definitivamente, un chofer de Uber que entrega comida tendría una pesadilla si tuviera que tostar el café o hacer el almidón para presentarse a trabajar con una camisa bien planchada. Hay que estar bien vestido, las tuberías de las casas no se pueden tapar con los pelos de la cara recien afeitada. Estar presentable nada más es un problema, sin pensar que muchas cosas se han simplificado. Mi padre tenía que ir a buscar papel y tinta de impresor una vez en semana para hacer las cotizaciones del negocio de promociones. Para renovar una licencia de conducir, había que hacer una fila de una hora y si el carro no era tuyo había que presentarle a obras públicas una carta del dueño del vehículo con su autorización y copia de tu licencia de conducir y la suya. Ver ahora que mi hermano ha podido bajar una licencia por la red me alivia sobremanera. Sin embargo, quién sabe si la vida está hecha de esas cosas. Ahora China tiene programa espacial, la novela de Daniel Odier sobre el destino de la dinastía Ming no la reseña ni siquiera Goodreads, que tiene a Antonio Delgado comentando libros feministas. Estamos en otra época.
Inteligencia Artificial
Un comienzo de inteligencia artificial es la memoria integrada. El comando Alt es un ejemplo, pues no es un operario el que maneja la memoria de las letras españolas y los acentos, sino un dispositivo electrónico que responde a un código que se hace entrar en el disco duro de la computadora. Todo eso está en sus comienzos ahora. Un ejemplo más reciente de memoria integrada es el comando Cortana, en el que una amable voz femenina te invita a preguntarle con los patrones de tu voz por todo lo que se te ocurra. Eso no se ha perfeccionado. Otro ejemplo de inteligencia artificial es el teléfono para personas con problemas de audición, que reproduce la conversación en la pantalla. Todo eso está empezando a perfeccionarse en la actualidad. La cuenta de Outlook se activa también con una amable voz femenina que dicta el código de seguridad para entrar a la cuenta. Los tiempos de Angel Luís Torres están pasando al olvido. Las operadoras amables van a ser cosa del pasado en breve. Por un lado da pena, por otro lado es interesante. Proust hizo hincapie en trabajo de las operadoras telefónicas de París. Eso sí era algo típico del siglo 20, todo estaba personalizado y el sector de los servicios era más importante que el sector industrial. Ahora el sector de la industria ha vuelto a convertirse en el más importante, como en el siglo 19.
viernes, 15 de noviembre de 2019
En recuerdo de Angel Luís Torres
Angel Luís Torres no se ocupó en vida de darse a conocer como escritor. Su vida es desconocida para mí y lo poco que sé lo conozco por los cuentos que me dejó en los años 90. He acariciado la idea de darlos a conocer en un libro breve y prologado con mis impresiones a lo largo de los años. Alberto Martínez Márquez publicó un artículo en su memoria donde habla de sus libros. Conozco Parcelas Magas, que era una publicación de APMAC, la misma imprenta que dio a conocer los poemas de Eduardo Carrión, que usaban la misma ortografía que inventó o reinventó el Che Meléndez. Conozco o ví el libro que publicó Lilliana Ramos Collado en el Instituto de Cultura, titulado Ira Lira. Pero como tengo los cuentos a la mano, es lo más que he leído y releído con el pasar de los años. A veces los olvido, otras veces los recuerdo. Angel Luís pensaba que el comando Alt de la computadora no era una memoria integrada, sino una persona de carne y hueso. Eso es lo más interesante de sus cuentos y quizá lo único que le puedo decir a la juventud que tenga alguna relevancia. Publicar los cuentos que me dejó de regalo me gustaría con algunos comentarios míos sobre lo más relevante de este autor. El comando Alt empezó a usarse en los 90. Se usaba para escribir en español, pues no había la letra ñ integrada al teclado. Esa idea aparece en un cuento que no he publicado y que integraría a la memoria que guardo del escritor. Por lo demás, es cierto que publicaba la literatura de la juventud y que todavía ya viejos se quejan los escritores que tenían dificultad para imprimir sus libros. La revolución de las computadoras ha cambiado ese panorama. Publicar ya no es tan dificil, pero la vida editorial ha perdido gracia por otro lado.
jueves, 14 de noviembre de 2019
Comentarios sobre noticias que leo
La noticia más curiosa que he leído en el periódico Primera Hora es el rescate de los restos de los indígenas que se llevaron los americanos de Roosevelt Roads. Eso no lo sabía. Lo más que recuerdo es el libro de López Nieves sobre Ceiba, pero nada de lo que leo ahora. En el Vocero, me llama la atención la enmienda al código civil sobre la maternidad subrogada y la legislación sobre la identidad jurídica de los embriones humanos. No es la ley 121, que es un cierre de las clínicas médicas, pero por lo menos se acepta que hay niños que no han nacido. Por lo demás, no me parece raro que se le asignen pocos dineros a la educación especial. Sí me llama la atención que se quiera segregar a los niños especiales para que los normales tengan una mejor actuación en las pruebas estandarizadas. Yo estudié con niñas especiales y no salí mal en las pruebas del College Board. Convivir con un niño especial no afecta la aptitud de un estudiente bueno. Me recuerda todo esto la plataforma política de los conservadores en 1980, que vislumbraba la institucionalización de los niños especiales. Esos políticos perdieron en 1980. Hoy la porteadora de Primera Hora estaba orgullosa del contenido del periódico que repartía.
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