No puedo escribir cuentos muy extensos a mi edad. Estos textos breves son todo lo que mi memoria me permite realizar. He pensado en otros cuentos nuevos o luego en textos más extensos, pero finalmente no he podido sino consignar algunos sueños y pesadillas que tengo por las noches. También en cierto modo el problema es que me pasan pocas cosas a esta edad. Casi todo lo que escribo es recuerdo de mi juventud y sobre todo de mi adolescencia. La mayoría de las notas del blog las he tomado para hacer una novela a la larga. Sé que muchas personas leen estas cosas y lo agradezco, pero a veces creo que no voy a poder escribir esa breve novela. No me ha pasado nada que me incite a escribirla. Ahora lo que tengo a la mano es una serie de libros sobre la banca y sobre contabilidad, que eran libros de mi padre y me dan mucho aliento a pesar de lo árido que es el tema.
viernes, 28 de septiembre de 2018
jueves, 27 de septiembre de 2018
Matotumba
Le he enviado este sueño a Aravind porque no sé que hacer con mi vida onírica sino al menos consignarla en estos escritos. Siempre he soñado con Lilliana, que si no recuerdo mal estuvo en la representación de Aravind en San Germán. Creo que Leyla también estaba entre los presentes a la obra. Me he puesto a ver todo lo relacionado al colectivo Matotumba, que es una época de mi vida con el teatrero, y las imágenes de los esqueletos que Aravind retrata en los videos del colectivo me recuerdan los cuentos orales que me hacía mi tío abuelo político Vicente González Grau. Todo eso lo trajo Aravind de nuevo. El colectivo Matotumba no me resulta tan familiar excepto cuando se asociaron a Casa Cruz de la Luna. Ahí los podía entender muy bien, y el arte de la portada del informe Cabrera lo hizo Milton Ramírez, que estaba en ese colectivo de artistas. Es una lástima que no sepa más. Las chirrimias que Matotumba hacía sonar me recordaron Los Pasos Perdidos de Alejo Carpentier, donde el personaje central es un musicólogo en busca de la música americana esencial. Matotumba tiene algo de ese regreso a la esencia de la música americana y los indígenas.
Las baterías
Bregar con las baterías que iluminan las casas alquiladas en la playa de Isabela me pone tenso. Lilliana me ha llevado de nuevo a las casas de Hau, por una carretera que se parece a la que lleva a las piscinas de Humacao. Son piscinas con las que he soñado otras veces. Un acantilado como el de la playa de Jobos en Isabela conduce a las piscinas, pero esto en Humacao y no en Isabela. Lo que he soñado no está ni en Isabela ni en Humacao, es un sitio en la playa por lo menos. Otras veces se sube por un camino playero hasta la montaña. Ahí vive la familia de Nayda desde tiempos inmemoriales. Lilliana me ha llevado por la carretera playera, una como la 101 de Lajas a Cabo Rojo, pero en un pueblo intermedio que no es Isabela. Lo que importa señalar es que hay dos baterías de carro interconectadas frente a las casas alquiladas y que bregar con la cablería me ha dado tensión. Hay dos familias que se están hospedando en las cabañas ahora, y es costumbre de Nayda poner a prueba mis habilidades técnicas. Eso me pone tenso. Por alguna razón, las baterías tienen unos lectores análogos con números, para hacer lecturas de la corriente eléctrica. He tenido problemas para bregar con las baterías. No siempre tengo habilidad para bregar con la electrónica. A veces sí, otras veces no. Esta vez, porque Nayda me ha puesto a prueba con desconocidas familias hospedadas, mis habilidades no se han logrado ver.
viernes, 21 de septiembre de 2018
Sociedades secretas y sociedades anónimas
Las sociedades secretas siempre han sido un tema fascinante y desconocido para mí. López Dzur dice algo sobre ellas en sus libros de historia de San Sebastián, y para Muñoz Rivera son cosa prohibida, que en sus cartas al Directorio del Partido Autonomista comenta sin ocultar que el asunto lo atrae. En una biografía de Mao que leía de niño, se habla de la Sociedad del Loto Blanco, que llevaba al poder a una inmensidad de personas contra el Emperador chino. Algunas las fundaban los desgraciados y los visionarios. Se parecían a los sindicatos de hoy en día, pero eran mucho más pintorescas que las organizaciones obreras porque las integraban campesinos. La verdad es que sé muy poco del asunto y a veces parece un tema poco serio políticamente.
Me resultan más familiares las organizaciones financieras. Puedo entender lo que es el mercado de bonos y lo que es un cierre, como en 1940 cuando el hijo de Muñoz Rivera cerró el mercado de bonos de la Central Soller. Medida que protestó la secretaria del abogado que Muñoz Marín contrató para terminar con las operaciones de la central. La carta de esa señora es famosa en el mundo de los nacionalistas puertorriqueños y la historiadora Acosta la consigna en su libro de historia sobre el Partido Nacionalista. Me da la impresión de que el hijo de Muñoz Rivera no obraba de mala fe cuando le pone límites a la especulación con las inversiones de los independentistas.
Los visionarios o llamados illuminati son casi siempre conservadores en materia religiosa y social. Este cierre, que en 1940 le puso límites a la economía, es típico de un tipo visionario. Hoy los cierres son medidas conservadoras, no hay duda de que se llevan a cabo para ponerle coto a los inversionistas. La ley 121 la aplauden muchos porque efectivamente es un cierre. No está claro si en efecto se hace para ponerle fin a la servidumbre de muchas mujeres, o si por el contrario, favorece el coloniaje. Eso es algo que la posteridad tendrá que juzgar.
sábado, 15 de septiembre de 2018
Cuentos Memorables
Michelle Dávila nos ha convocado a recordar los cuentos que más recordamos en esta vida. Los que he colocado en Facebook todos tienen que ver con mi vida. Siempre me los topé cuando mi vida iba a cambiar. Los de Ramos Otero cuando me iba a casar con la representante de María. Los de Morales Cabrera cuando cumplí más de cuarenta y ya iba para viejo. El de Albaladejo lo conocí cuando empezó mi breve carrera de autor. De hecho, Albaladejo todavía no era papá cuando escribe su memorable cuento. Michelle le pide a sus amigos Alberto y Nitza que empasten los suyos en sus portales y ha sido mi amigo Nieves Mieles el que me ha hecho la invitación. He decidido tomar nota de este juego también en el blog, por si acaso no hay gente de Facebook que siga el blog y quiera saber lo que hace Michelle ahora. Mis cuentos memorables todos tienen que ver con mi vida, por eso la mayoría son de aquí.
He escaneado algunas solapas de libros porque entiendo que Michelle también publica en su página los libros que más le han gustado que no son necesariamente de cuentos. Tambien son libros con los que me encontré en una calle riopedrense. Pienso escanear la portada de Caribe de Michener y alguno que otro libro. El de Michener es de cuentos y relata cosas sobre los indios y sobre los piratas del Caribe.
martes, 4 de septiembre de 2018
El asunto de las sagas
El asunto de ls sagas es otra cosa que me da qué pensar. Para los historiadores ingleses, el escritor de sagas no se ocupa de la política. Los asuntos de sangre y familia son más importantes que los asuntos legales. Una saga le da más importancia al matrimonio de la hermana de un heredero que ha nacido por inseminación, como Amadis de Gaula, con la participación de una madre que no es la biológica y que para el autor de una saga tiene estatura sobrenatural. Eso para mí es lo más importante de las sagas, aunque para el inglés tenga menos importancia. Claro, esa es mi herencia educativa y la traigo desde la escuela superior. Mi escuela estaba muy orientada hacia la biología y por eso siempre nos contaron historias con ese marco de referencia biológico. Lo noto ahora que comparo el Amadís de Gaula, que era la mía, con Tirante el Blanco, que era la novela preferida de mi profesora en la Universidad. La del catalán era una novela de estrategia, como las Amistades Peligrosas, y las que yo acostumbraba leer eran biológicas. Por eso lo que me atrajo de la saga y que me hace pensar en la tragedia de Islandia es el problema familiar. Los textos que tengo a la mano es verdad que son bastante complicados, pero en lo esencial se puede ver el problema familiar. Lo escribe ahora para tenerlo presente. Espero que les agrade a los seguidores del blog.
Sobre crónicas inglesas
He leído un ensayo sobre la forma en que los abogados ingleses leen la famosa crónica de Geoffrey de Monmouth. Es un texto más enrevesado el que leen los abogados. Los estudiantes de literatura simplemente conocemos la historia del obispo romano moderadamente probritánico que resulta asesinado por sus llamadas a la moderación y al respeto a las leyes. Leemos un texto mucho más sencillo. Yo recuerdo que era como una crónica de Fernandez Juncos de las nuestras, en un estilo directo y nada adornado. Misteriosamente, ha aparecido entre mis papeles el texto adornado que leen los abogados. Geoffrey es un recuerdo que tengo del curso del Rey Arturo que nos diera la profesora Rowley, quien fue la maestra que me interesó en la idea de tener una dirección electronica. Yo no tenia una hasta que ella me lo sugiere. Sin embargo, el texto de Goeffrey que ella nos dio no hablaba de Arturo, hablaba solamente del obispo romano. En una revista del periodo de la regente Isabel, que era hija de una agente alemana, Ana Bolena, y un rey inglés, Enrique VIII, que tuvo más de una esposa, se habla de las revisiones de la Edad Media que hacían los abogados. Sin embargo, la impresión que me da el ciclo del Rey Arturo es que se trata de una literatura nueva y tardía, como la de Fernandez Juncos. El abogado Ross revisó a Geoffrey, según dice el artículo de la revista que tengo a la mano. De esa clase de literatura, el asunto del asesinato del religioso fue el que me parecía más relevante porque explica obras americanas, como Murder in the Cathedral de T.S. Elliot, que habla también del asesinato del otro religioso que se llamaba Beckett. Lo escribo ahora en el blog porque me ha dado qué pensar en los últimos días.
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