miércoles, 27 de julio de 2011

Comentarios a "La mirada"


      Cuando era joven, mi padre me regaló un Volkswagen. Ello no me llamó la atención particularmente, aunque me gustó el carro y llevé a mi novia por todas partes. No hace mucho leí "La mirada" de René Marqués y pude ver que al personaje principal de la novela, el papá le ofrece un Volky para que siga yendo a la Universidad. Cierto que el rebelde personaje de la novela no acepta el regalo y deja de estudiar. Principalmente, lo que el muchacho no acepta es la política socialdemócrata de sus padres, ya que en la casa vive una niña americana, tomada en calidad de préstamo. Bataille dice que esa clase de prestaciones recibe una denominación sioux, el potchlach. El muchacho se quiere casar con la muchacha agregada, y quiere seguir trabajando en la finca del padre. Y todo esto tiene un final tragicómico.
     Claro, la comicidad es una rareza en la obra de René Marqués, aunque no la embriología. No hay que pensar si no en "Un niño azul para esa sombra", que trata sobre un injerto, no un potchlach. Por supuesto, me sorprende la similaridad del personaje de la novela con mi vida. Sólo que yo acepté el Volky y el injerto, no me casé con una muchacha americana. Recuerdo en mi juventud infinidad de noviazgos como esos, en casas donde el hermano y la hermana eran también novios, lo que era una solución pipiola. Nada de eso me tocó a mí porque acepté el carrito alemán. Por otro lado, me tocó, sí es verdad, la política reformista. La muchacha con la que me casé usaba el nombre de la muchacha que habría sido mi hermana y novia pipiola.

lunes, 25 de julio de 2011

Comentarios a novelas de escuela

-A Enrique Márquez Ocasio

      El personaje de Lorenzo Barquero no tiene paralelo en la literatura de Iberoamérica. Personaje trágico porque es el compañero incapacitado de una mujer muy cruel, y le toca hacer de malo en la hacienda de la señora. Personajes de la vida real que son así de verdad, son escritores. Es el caso de William S. Burroughs, que de verdad era como un Lorenzo Barquero. Pero los hay más positivos, si se quiere, y que trabajan como administradores de haciendas. Es el caso del administrador de una hacienda inglesa en The Moonstone. Sólo que en The Moonstone la vida de las haciendas no estaba en un periodo crítico, como en el siglo veinte. No siempre fueron malos y trágicos los administradores de los bienes de un hacendado. Le he dicho a uno de mis antiguos estudiantes que sería un campeón si puede bregar con "La mirada" de René Márquez, otro estudio crítico de los agregados.

       No olvidaré que estudié en una época muy conservadora, que solamente con alguna reticencia nos habló de los hijos agregados o naturales de las haciendas. El odio del narrador de "La mirada" por los agregados requiere de una dosis más que generosa de tolerancia. Uno de mis estudiantes siguió cursos de Historia, y como es natural debe haber escuchado algo sobre los agregados. Cierto que alguna teoría más que conservadora de economía por lo menos habla de la pobreza relativa de los hijos naturales. Eso en América Latina. Ni hablar del problema que supone una prestación, como sucede ahora con los bancos en Argentina. Pero me alegra que mi estudiante se haya metido a la tupida selva de las heredades hacendadas. Le deseo bien. Claro, que le recuerdo que no todo fue malo. Hijos naturales tenía Andujar, el comerciante de la charca, un pérfido amable de "La charca". Sin olvidar, como es natural, que el hijo de Andujar se queda con el hacendado. Lo que se puede decir un final feliz, pues Juan del Salto es una sombra que nunca aparece. Andujar es generoso a fin de cuentas.

domingo, 24 de julio de 2011

Comentarios de este día

      Siempre he pensado en la novela de Verne. Escribí alguna vez un ensayo sobre Verne como un hombre típico de su siglo, como el criollo de Lezama Lima en La expresión americana. O como el Rey Burgués de Rubén Darío. Pero cabe otra lectura, otra novela. El capitán Nemo tiene una hija que está cansada de la vida anarquista del padre. Vive en una isla del archipiélago de las Polinesias con su madre nativa. No le gusta esa idea de que Nemo lo saque todo del mar. Lo presiona porque se quiere casar como todo el mundo, y eso es lo que lleva a Nemo a agredir un barco de pasajeros. Tiene orgullo, no quiere admitir que su hija necesita la vida civilizada de todo el mundo y entonces el Gobierno fracés le deja al joven profesor para que se case la hija. Claro, que nada de eso se menciona en el texto original. Es una posible versión que he imaginado y que no existe.
      Las de Clive Cussler también son así. Todo es un comentario al anarquismo. Y recordar Civilización y Barbarie de Sarmiento conviene. Pero he dejado todo esto para luego. Contento porque puedo leer casi todo lo viejo en e-books. Conan Doyle, que nunca había leído, ahora lo encuentro por la red y puedo agrandar la letra para bregar con mi corta vista. Escribir ahora no me interesa tanto. Quizá más leer lo que me queda por leer. Casi nunca leí escritores como Verne. La mayor parte, autores boricuas, casi todo autores históricos. Clásicos de Puerto Rico, donde están los cuentos de Carmen Alicia Cadilla. Chequear obras de consulta algunas veces me ayudó, si eran buenas. No se oye hablar ya de Alfonso Reyes. Queda Cortazar, sin embargo.

jueves, 14 de julio de 2011

Cussler y Verne


      He encontrado una edición de 20,000 leguas de viaje submarino, novela que leí editada en la adolescencia, y que de nuevo estoy leyendo en una edición completa. Ello me ha dado pie para imaginar una historia que se desprende del texto. Se trata de un pasaje en el que el Capitán Nemo le explica al profesor que lo acompaña el problema de los pescadores de perlas. Se sumergen a gran profundidad para sacar las perlas, pero salen sangrando por la nariz y las orejas. Esto me trajo recuerdos de mis veranos de Isabela, ya que después de cierta edad, no pude ya sumergirme en el agua sin tener que ir al médico para destaparme los oídos. Por ello, tuve que dejar de ir a la playa y mi madre incluso botó mis botas de bucear. Así que pensé escribir un cuento sobre la visita de un pescador de perlas al doctor, para que le destapara los oídos. El gustazo que supone pescar perlas se paga. Aunque la novela de Verne habla sobre las fiestas del mar, siempre se reseñan problemas científicos, particularmente médicos. En las novelas de Clive Cussler, que es el Julio Verne de hoy, se habla de algo similar. Casi siempre se remite a los problemas científicos, aunque no son problemas médicos, sino ambientales. En la novela de Verne se habla principalmente de problemas de salud. Clive Cussler se parece mucho a Verne, por otro lado. Una diferencia fundamental es que el texto de Verne tiene una vena festiva que no tienen los textos de Cussler, aunque los dos autores hablan del mar.