martes, 31 de diciembre de 2019

Hursell y la reducción

Ha vuelto a mi vida la reflexión sobre el existencialismo. Me interesó de joven y busqué un manual que lo explicaba en la Biblioteca José M. Lázaro. Era un manual en inglés titulado What is Existencialism, que exponía las ideas teóricas más importantes, como la fenomenología de Hursell, que he visto en un manual que me dejó mi padre. Aunque el existencialismo valora lo sentimental y lo irracional, su teoría es restrictiva y platónica. Se considera a Soren Kierkegaard su precursor, pero nunca se delimitaron muy bien sus propuestas. El regreso de Platón en sus principales exponentes se debe principalmente a la edad. Sartre no lo confesaba así, pero Hursell sí era franco y llamó reducción a la vejez. Hasta ahora que soy mayor no podía entender lo que Hursell llamaba reducción. Es un hecho material, lo estudian los neurólogos. La exposición teórica que hace el alemán no le he explorado todavía y sólo puedo decir que me llama la atención. En la red electrónica no se habla mucho de la reducción porque la mayoría de las informaciones que se dan en la red están dirigidas a la juventud.

domingo, 22 de diciembre de 2019

Sobre Juan Carlos Onetti

Onetti es un autor mal conocido y peor publicado, pero siempre nos hablan de su obra cuando somos jóvenes. Leí un cuento breve de Onetti que me regaló la madre de mi hijo, cuando vivíamos en Trujillo Alto. Se titula La novia robada y cuenta la historia de una catalana en Uruguay. Recuerdo la imagen de la dama y eso es todo. Tuve El astillero en una edición pobre y ahora a la mano una edición de Juntacadáveres por Alianza Editorial en letra pequeña, casi ilegible. Si se le publicara mejor, podríamos leer todas sus novelas. Cuentan que cuando Cortázar publicó Rayuela y cayó en las manos del uruguayo, el viejo rompió un espejo del baño en el que se miraba porque nunca podría escribir una novela tan buena. El mezquino comentario era típico de mi juventud. El problema en realidad es la época en que ese autor vivió. No era justamente un autor del boom, sino anterior al boom. Juntacadáveres es lo mismo que Pantaleón y las visitadoras, sólo que la novela de Vargas Llosa está mejor explicada a la juventud que la del uruguayo. Vargas Llosa no ironiza como Onetti y desde la perspectiva de un joven de hoy en día, el primero es más positivo. Ahora acaban de publicar un breve ensayo sobre Onetti en la edición cibernética de la revista The New Yorker. Me parece que empiezan a comprender mejor la obra de ese autor. Comoquiera, el asunto de Pantaleón se conoce mejor, son las famosas ONG o madres de hijos de soldados latinoamericanos. Juntacadáveres va por esa línea, pero el conservadurismo del uruguayo es una limitación para apreciarlo como se puede apreciar a Don Mario Vargas Llosa.

sábado, 21 de diciembre de 2019

Sobre el mondongo de ayer

Me llamó la atención el comentario sobre el mondongo educativo que hace López Nieves en su novela El corazón de Voltaire. La trama cuenta una intriga que subyace en la novela, si el corazón conservado en formalina que guardan los franceses le pertenece de verdad al demócrata Voltaire, o si le pertenece en realidad a un impostor que no era el verdadero escritor. El mondongo, como todos sabemos, es la Universidad gerenciada por asistentes y no por los académicos que los dejan usar sus nombres para dar clases. El corazón conservado del impostor es un comentario velado sobre el mondongo, del que hablan pocos. La Universidad de calidad no mondonguea, sus catedráticos son quienes son. Pero en un mundo como el que vivimos, es imposible que una figura como Voltaire se encargara de impartirle filosofía a sus pupilos. Exponer a una persona tan importante a un grupo de jóvenes jacobinos debía ser difícil, si se cree, como hasta ahora, que Voltaire era políticamente moderado. No creo que fuera un impostor el que daba la cara por el autor de Cándido, sí seguramente un asistente de cátedra como los que tenemos los estudiantes hoy en día.

martes, 19 de noviembre de 2019

La creatividad para Edgardo Nieves

Es verdad lo que dice Edgardo Nieves sobre la creatividad en su entrevista con el perdiódico El post-antillano. Todo empieza con una serie de vagas intuiciones que al final terminan siendo completa certeza. Yo estoy de acuerdo con Edgardo en eso, pero en cuánto a la selección que se hace para hacer un libro no soy tan riguroso y estoy dispuesto a publicar también mis vagas ideas. No me molesta publicar todo, ya que hoy existen los programas de escritura creativa, y me parece que al que está en esos cursos se le debe facilitar todo. Es importante que se sepa que no todo está claro al comienzo. La estructura de un texto coherente sale a la luz posteriormente con el trabajo de escribir. Antes lo botaba todo, los medios caminos los descartaba. Ahora guardo también esos medios caminos porque me parece que el proceso de crear debe ser investigado. Comprender la creatividad, saber que no todo está hecho con perfecta claridad desde el principio, es muy importante cuando se lee manuscritos inéditos. En realidad la obra terminada es algo que aparece siempre, algo que se fija en la conciencia y que termina siendo la obra que queda y que todos pueden comprender.   

domingo, 17 de noviembre de 2019

Coquetería

La omisión deliberada de un autor siempre ha sido uno de los encantos particulares del mundo de las letras. Me ha interesado más que se ignore deliberadamente a Lastarria, el Chileno, y se publique una tabla de autores latinoamericanos que lo dejan afuera, que la idea de hacer un balance de lo que importa. Ese encanto lo tiene Puerto Rico. Se ignora a Angel Luís Torres, que era un alma de Dios, y dejan afuera al Che Meléndez, que era el maestro de todos los que estábamos allí. Eso que en principio hace pensar en la injusticia, es precísamente lo que tiene de coqueto el mundo que conocí de joven. Lastarria, que es el antídoto más eficaz para enfrentarse a los barrocos canonizados por la crítica, se menciona apenas en un ensayo que leí en la revista Confluencia. Pero el texto que lo hizo famoso no aparece en ninguna parte, el relato sobre la Monja Alférez, Catalina de Erauzo. Sí encontrarán en la red el relato escrito por ella en el Siglo de Oro. Pero el de Lastarria quién sabe. Mi libro de Fray Servando Teresa de Mier tendría que abrirlo con una navaja y ya no me siento de ánimo para ponerme a cortar las páginas. Y el libro de Kattia, que ella me regaló autografiado, no lo volví a ver en mi casa como tampoco la edición nueva de mi libro.

El pedorcho y el anafre

El anafre en sus tiempos fue una innovación porque tostaba el café y lo sacaba molido por debajo de la brasa. Como la cinta de maquinilla que tenía corrector fue tambien una innovación inconsutil e innecesaria. Ahora otra de esas innovaciones tiene un nombre raro como el anafre. Le llaman el pedorcho o la llave maya, que es lo que en buen español se conoce como el pen drive. Inconsutil porque nadie lee mucho y se aconseja guardar los textos para que los lean los extreterrestres cuando nos encuentren ellos, que me imagino nos van a descubrir y colonizar. Pensando en esos extraterrestres que nos van a visitar es que se están haciendo todas las cosas en la cultura.

El almidón y la disnastía Ming

Un recuerdo de mi madre que me llamó la atención es que el almidón con el que se planchan las camisas se hacía en las casas, como el café que se molía en un anafre después de tostado. Definitivamente, un chofer de Uber que entrega comida tendría una pesadilla si tuviera que tostar el café o hacer el almidón para presentarse a trabajar con una camisa bien planchada. Hay que estar bien vestido, las tuberías de las casas no se pueden tapar con los pelos de la cara recien afeitada. Estar presentable nada más es un problema, sin pensar que muchas cosas se han simplificado. Mi padre tenía que ir a buscar papel y tinta de impresor una vez en semana para hacer las cotizaciones del negocio de promociones. Para renovar una licencia de conducir, había que hacer una fila de una hora y si el carro no era tuyo había que presentarle a obras públicas una carta del dueño del vehículo con su autorización y copia de tu licencia de conducir y la suya. Ver ahora que mi hermano ha podido bajar una licencia por la red me alivia sobremanera. Sin embargo, quién sabe si la vida está hecha de esas cosas. Ahora China tiene programa espacial, la novela de Daniel Odier sobre el destino de la dinastía Ming no la reseña ni siquiera Goodreads, que tiene a Antonio Delgado comentando libros feministas. Estamos en otra época.

Inteligencia Artificial

Un comienzo de inteligencia artificial es la memoria integrada. El comando Alt es un ejemplo, pues no es un operario el que maneja la memoria de las letras españolas y los acentos, sino un dispositivo electrónico que responde a un código que se hace entrar en el disco duro de la computadora. Todo eso está en sus comienzos ahora. Un ejemplo más reciente de memoria integrada es el comando Cortana, en el que una amable voz femenina te invita a preguntarle con los patrones de tu voz por todo lo que se te ocurra. Eso no se ha perfeccionado. Otro ejemplo de inteligencia artificial es el teléfono para personas con problemas de audición, que reproduce la conversación en la pantalla. Todo eso está empezando a perfeccionarse en la actualidad. La cuenta de Outlook se activa también con una amable voz femenina que dicta el código de seguridad para entrar a la cuenta. Los tiempos de Angel Luís Torres están pasando al olvido. Las operadoras amables van a ser cosa del pasado en breve. Por un lado da pena, por otro lado es interesante. Proust hizo hincapie en trabajo de las operadoras telefónicas de París. Eso sí era algo típico del siglo 20, todo estaba personalizado y el sector de los servicios era más importante que el sector industrial. Ahora el sector de la industria ha vuelto a convertirse en el más importante, como en el siglo 19.

viernes, 15 de noviembre de 2019

En recuerdo de Angel Luís Torres

Angel Luís Torres no se ocupó en vida de darse a conocer como escritor. Su vida es desconocida para mí y lo poco que sé lo conozco por los cuentos que me dejó en los años 90. He acariciado la idea de darlos a conocer en un libro breve y prologado con mis impresiones a lo largo de los años. Alberto Martínez Márquez publicó un artículo en su memoria donde habla de sus libros. Conozco Parcelas Magas, que era una publicación de APMAC, la misma imprenta que dio a conocer los poemas de Eduardo Carrión, que usaban la misma ortografía que inventó o reinventó el Che Meléndez. Conozco o ví el libro que publicó Lilliana Ramos Collado en el Instituto de Cultura, titulado Ira Lira. Pero como tengo los cuentos a la mano, es lo más que he leído y releído con el pasar de los años. A veces los olvido, otras veces los recuerdo. Angel Luís pensaba que el comando Alt de la computadora no era una memoria integrada, sino una persona de carne y hueso. Eso es lo más interesante de sus cuentos y quizá lo único que le puedo decir a la juventud que tenga alguna relevancia. Publicar los cuentos que me dejó de regalo me gustaría con algunos comentarios míos sobre lo más relevante de este autor. El comando Alt empezó a usarse en los 90. Se usaba para escribir en español, pues no había la letra ñ integrada al teclado. Esa idea aparece en un cuento que no he publicado y que integraría a la memoria que guardo del escritor. Por lo demás, es cierto que publicaba la literatura de la juventud y que todavía ya viejos se quejan los escritores que tenían dificultad para imprimir sus libros. La revolución de las computadoras ha cambiado ese panorama. Publicar ya no es tan dificil, pero la vida editorial ha perdido gracia por otro lado.

jueves, 14 de noviembre de 2019

Comentarios sobre noticias que leo

La noticia más curiosa que he leído en el periódico Primera Hora es el rescate de los restos de los indígenas que se llevaron los americanos de Roosevelt Roads. Eso no lo sabía. Lo más que recuerdo es el libro de López Nieves sobre Ceiba, pero nada de lo que leo ahora. En el Vocero, me llama la atención la enmienda al código civil sobre la maternidad subrogada y la legislación sobre la identidad jurídica de los embriones humanos. No es la ley 121, que es un cierre de las clínicas médicas, pero por lo menos se acepta que hay niños que no han nacido. Por lo demás, no me parece raro que se le asignen pocos dineros a la educación especial. Sí me llama la atención que se quiera segregar a los niños especiales para que los normales tengan una mejor actuación en las pruebas estandarizadas. Yo estudié con niñas especiales y no salí mal en las pruebas del College Board. Convivir con un niño especial no afecta la aptitud de un estudiente bueno. Me recuerda todo esto la plataforma política de los conservadores en 1980, que vislumbraba la institucionalización de los niños especiales. Esos políticos perdieron en 1980. Hoy la porteadora de Primera Hora estaba orgullosa del contenido del periódico que repartía. 

martes, 29 de octubre de 2019

Una edición crítica de mi primer libro

Carlos Roberto Gómez me ha propuesto hacer una edición crítica de Cada vez te despides mejor. Esto me trae al recuerdo la propuesta original de este editor, que era publicar literatura alternativa. El concepto de literatura alternativa me era algo desconocido, hasta que ví publicado un libro de Isaac Asimov titulado The Alternate Asimovs, que recoje textos de juventud de este autor con los que tuvo problemas editoriales. Una lectura de ese libro me descubrió someramente lo que se conoce como lo alternativo. Es una literatura difícil de leer en principio porque recoje las primicias de los autores. Es un escritor que va a ser bueno, pero que está empezando y ya lo que ha publicado avisa que vienen cosas buenas. Pero esos comienzos, esos titubeos acaso olvidados por los autores ya reconocidos, tienen valor pedagógico y merecen darse a conocer. En Estados Unidos, en vista de que se han fundado los programas de creative writing, todo lo que tiene que ver con el proceso creativo tiene un valor sicológico. Me parece que la publicación de ese libro de Asimov, cuando ya era conocido, va por esa línea pedagógica. El prologo de The Alternate Asimovs por el autor revela la perplejidad del señor Asimov con los programas de creative writing. La Universidad de Boston tenía una bóveda dedicada a los escritos de Asimov y ello le parecía grotesco al afamado caballero. Nunca se vio como un gran hombre de letras.
Una edición crítica de mi libro alternativo me parece bien. Tratándose de un libro que tiene 30 años más o menos, parecería apresurado si no se pensara en lo que significa crítica ahora. Como decía Dennis Alicea Rodríguez, crítica no es sólo valoración, sino investigación. En este caso, investigación del lado sicológico de esos mis primeros escritos. Yo he hecho este blog con esa idea en mente también, y creo que voy a seguir con él porque es parte de lo que es creative writing ahora, que es creación y research o investigación. En esos programas hay investigadores y no sólo futuros autores.

lunes, 28 de octubre de 2019

Literaturas Nacionales

No he podido recordar todavía los días en que era estudiante de Literatura. Los profesores hablaban de las literaturas nacionales. Se hablaba también del Caribe y de la cuenca del Caribe, pero en general todo era olvido para mí, ya que mi papá todo el tiempo me hablaba del arresto de mi abuelo por un juez de paz. El periodo en el que fui estudiante universitario fue confuso. Todo cambió rápidamente. La actitud conmigo era otra. Ya no tenía una vida tranquila, pues aparentemente iba a saber la verdad. Claro, que la gente empezó a correr de un lado para el otro, incluso mi padre empezó a correr de un lado para el otro. Daba un poco de verguenza verlos correr. Recuerdo que trajeron a Mario Vargas Llosa a la Universidad para que hablara con nosotros, y claro, nos habló de la necesidad de hacer una novela nacional al estilo de Pérez Galdós, pero años más tarde el propio peruano le hizo una a la República vecina. En Puerto Rico casi nunca se puede hacer nada. Los problemas para adaptar la tecnología, las cocinas y los automóviles, son tantos y tan a diario, que no se puede pensar en una épica nacional, ya que no se puede pensar ni siquiera en una vida nacional.
Yo trataba de pensar en una vida nacional partiendo del hecho de que un juez había arrestado a mi abuelo en su pueblo de la isla. Pero no sabía por qué lo habían arrestado. Mi padre se pasaba la vida corriendo de un lado para el otro como un conejo. No había manera de saber nada, así que me quedé sin saber nada. Todos los parientes de mi padre eran iguales y ya la confusión era tanta, que no podíamos movernos ni siquiera de la casa en la que vivíamos. La cuestión es que a mí no me graduaron de maestría en literatura y que me pusieron a vender artículos promocionales. Mi padre murió sin decirme nunca por qué arrestaron a mi abuelo, que murió prematuramente. Así que nunca supe nada ni por qué esto ni por qué aquello. La verdadera experiencia nacional es el silencio. Nunca se sabe nada de nada, nunca se sabe por qué gana el partido que no quiere a la nación. La Universidad cierra todo el tiempo y ya no se sabe por qué hacen huelga los huelguistas. La vida en Puerto Rico suele ser confusa.
Mi problema principal es técnico. Los carros de mi casa nunca funcionan bien, aparentemente porque mi padre era una persona humilde. Le vendían las peores máquinas, nunca encontrábamos que funcionara una hornilla bien ni el carro ni nada. El problema cotidiano que tenía yo era esa humildad, que nunca nos permitía hacer nada bien. A otros les daban el título de maestría sin problemas, los demás podían ser profesores, pero nunca yo. Eso me hizo preguntarme cuál podía ser el problema exactamente. Mi padre inventaba historias de que mi abuelo sí era una persona orgullosa, que él sí lo conseguía todo, hasta que lo arrestaron. Claro, que también supuestamente era inventor y electricista. Pero como ya estaba muerto, no se podía hacer nada. De manera que mi vida fue confusa siempre.
Durante años escribí cuentos. Escribir cuentos era mi consuelo, apartarme de esta familia a la que nada le salía bien, pero nunca me podía apartar de ellos definitivamente. Cuando estaba por casarme, mi padre trajo a mi hermano retardado a la presencia de la muchacha. Entonces, naturalmente, la muchacha no quiso estar conmigo. Mi padre era un verdadero problema. Frustraba todos mis intentos por hacermje profesional, gastaba grandes sumas de dinero en estupideces. Aparte del hecho de que se pasaba la vida corriendo de un lado para el otro de la isla, sin parar nunca en la casa ni explicar lo que hacía. Yo a veces pensaba que estaba más desorientado que yo mismo, pero había que fingir, por supuesto, que el hombre llevaba el mando de la casa. Si no es porque le hice un injerto a una mujer que él aseguró, habríamos perdido la casa que había refinanciado sin el permiso de mi madre.
De manera que nunca hizo nada bien hecho, no llegó a adaptarse a la realidad en la que vivimos actualmente. Yo en cierto modo me río. A veces pienso que no era mi padre realmente.

II

Notas para cuentos breves
Estoy tomando notas para cuentos breves. De momento se me ocurre comentar la revista Ellery Queen, que ya no publica cuentos tan buenos. De nuevo he vuelto al cuento breve, y tengo el propósito de volver a escribir esa clase de literatura. De momento escribo sobre lo que sea. No tengo un plan preconcebido, simplemente estoy tomando notas diarias. Casi nadie me escribe desde sus computadoras. No suceede mucho en ninguna parte, nadie me habla de literatura. Pensaba graduarme para ser profesor, pero eso no lo pude hacer. Ahora estoy pensando en una nueva serie de cuentos. No se me ocurre sobre qué escribir, así que sencillamente estoy anotando cosas. Ya estoy curado de mi enfermedad. La mayoría de las novelas que leo tienen que ver con la embriología. No todos los mysteries de Ellery Queen tienen que ver con la embriología, pero las novelas americanas e inglesas sí.
La pantalla le tengo que ver grande porque mi vista se ha mermado. No puedo escribir cuentos en una maquinilla como antes. Me siento bien con el impresor. Mi madre me ha comprado esta computadora para que escriba mis cuentos. Si leo las revistas, me siento bien. Ya no se publica nada bueno, y los cuentos clásicos no los tengo. No me gusta comprimir un cuento tanto que resulte como una viñeta, pero sí todavía me gusta el género. Lo que sí creo es que hay que cambiar bastante. Notas sobre la escritura es lo que me interesa tomar. La informalidad lo preside todo. Yo pienso escribir unos cuentos más. No quiero sonar al cono sur, ya el cono sur no me interesa. El cuento de Horacio Quiroga me parece una viñeta. Yo quiero escribir un tipo de cuento más amplio. Lo he intentado con mi primer libro, y creo que he tenido suerte. Casi todos los cuentos que he leído tienen que ver con los ambientes intelectuales de Argentina. Yo creo que hay que cambiar esa tónica. Augusto Monterroso me gustaba. Ya casi no recuerdo sus cuentos.
Estoy pensando que pronto empiece a escribir esos cuentos. Ahora mismo no se me ocurre nada nuevo. La vida familiar me llamaba bastante la atención. Ahora mismo, luego de la enfermedad, no se me ocurre nada. Me he puesto entonces a tomar unas breves notas que imprimo. He pensado en un cuento sobre una espía industrial. Tengo una breve nota sobre ese cuento impresa, pero sin mayores detalles, y no lo he salvado en la computadora. Ahora estoy trabajando con mayor discreción, sin dar a conocer lo que escribo. Y eso me parece bueno.
No he pensado todavía en lo que voy a hacer. Mis cuentos ya no se leen mucho. No sé qué hacer.  Como les digo, no encuentro qué hacer. Ahora estoy pensando en un cuento, pero ya no hay nada que se me ocurra escribir. Hace tiempo que no pensaba. Trato de imaginar algo nuevo, pero ni modo. A veces pasa eso con uno. Describir esa seca parece que es lo más importante en este momento. Otra cosa es que ya no puedo tampoco registrar el tiempo. Parece que lo he perdido todo. Yo nunca he podido hacer nada. Mi madre puede ver que no encuentro qué hacer. Anteriormente trabajé en una librería. De joven podía encontrar qué hacer. En aquel entonces no me habían hechado de los sitios en donde trabajaba. Poco a poco lo fui perdiendo todo. No es que me sienta mal, pues por lo menos puedo escribir. Puedo tomar estas notas.



domingo, 20 de octubre de 2019

Aliens Beyond Paradise

Aliens Beyond Paradise es un diario reflexivo bien hecho. Tiene lo que en constructivismo se llama una lluvia de ideas con el concepto alien. El ensayo del editor es la reflexión de su vida cotidiana o diario, y es verdad que en la escuela pude ver algunos de estudiantes. Gutierrez quiso publicarlo como parte de un taller. Como puedes ver, la lluvia de ideas recoje dos conceptos principales que aparecen todo el tiempo. El alien para algunos es extranjero, para otros es extraterrestre. Para tí es extranjero y no extraterrestre. Me trajo recuerdos de esos años en los que fui maestro del nuevo enfoque constructivista. Para mí, constructivismo era Marinetti y la vanguardia artística italiana, con énfasis en la plastica como la escultura. Pero constructivismo para el Departamento de Educación era una serie de técnicas de investigación de lo que sabe el estudiante. Me da trabajo acostumbrarme a esa nueva serie de técnicas de avalúo, como se le llaman, pues me eduqué en una escuela tradicional, con un maestro que daba conferencia. Sin embargo, se me adiestró para que no fuera ese tipo de profesor. Por eso puedo comprender la publicación.

lunes, 26 de agosto de 2019

El rumor que escucho

Me conmueve saber que estoy con vida. El rumor de mi sangre que escucho por el oído derecho me llena de sentimiento. Parece una máquina de recortar grama por las mañanas. Alguien que está ahí trabajando que acaso no quiera que yo le hable mucho de su pasado. Me da sentimiento como en la niñez me dieron sentimiento otras cosas. Parece que hay vida eterna. Aquí estoy yo leyendo sobre tonterías como las grandes marcas de productos. Me interesa saber todo. Tanto libro que uno no conoce, tanto artista que pasó por la vida sin que uno lo sospechara. Yo mismo no pude darme a conocer de muchos. El pelo me crece ralo como el de mi abuela y me parece que esto pasa por el medicamento que tomo que es mellow, como le dije a Dorian Lugo. Me dejé atender de joven por alguien del otro panal, para que supiera que soy civilizado. Que lo dudara no importa ahora. La gerencia de marcas me llama la atención. Es pesimista su literatura, inspirada en Kant. Que a nadie le importa saber la verdad, que la gente juzga por cansancio. Pero ahora quiero decírlo porque muchas veces escuché decir lo mismo. Voces que no recuerdo me hablaban del mismo rumor que oigo ahora de viejo.

martes, 20 de agosto de 2019

Vuelo 19

El libro Vuelo 19 de José Antonio Ponseti me evoca una serie de recuerdos que van más allá del asunto que el autor nos anuncia, que en su opinión es la primera historia sobre el Triángulo de las Bermudas. Mi padre me compraba modelos de plastico para armar de aviones de la Segunda Guerra Mundial, así que conozco bien los aviones de ese conflicto. Sin embargo, los que Ponseti menciona son de otra guerra. Los Avenger y los Training son de posguerra, vinieron luego y seguramente son aviones de tiempos de paz. La batalla que libra el autor español es muy personal. Quizá el olvido de esos años sea una de las gestas que libra. Si el libro fantástico y precioso que seguramente es Vuelo 19 nos invita a reflexionar sobre ese lado del Caribe que es territorio sin mapas, a mí me ha evocado algo muy personal que es mi infancia puertorriqueña. Todos los niños íbamos al Oeste de la isla donde se nos enseñaba sobre los bombarderos americanos y los cazas alemanes, que eran los más destacados de la guerra de Hitler. Para mí, la novela de Ponseti es una invitación a la paz y a la imaginación. No he podido leerla todavía, pero me recuerda una canción de Mecano sobre los exploradores noruegos de la Antártida que van por esa línea sentimental. Tengo una colección de cuentos de Michener que va por la línea de Ponseti también, la de evocar el Caribe imaginario y misterioso. Hasta el arte de la portada tiene ese aire de imaginación mezclada de olvido que me parece particularmente atractivo. Lo quiero mencionar porque me ha llamado la atención la cantidad de novelas buenas que se están publicando en España en la actualidad y que los puertorriqueños podemos ver solamente en el Viejo San Juan. En Río Piedras se enfatiza ahora el arte nacional y ese también es positivo. Pero a escritores como Ponseti solamente los podemos ver en el caso de la ciudad vieja.

miércoles, 31 de julio de 2019

Textos de segunda generación

La verdad es que nunca he sido un lector de novedades, pero siempre me entero de que hay libros nuevos. Dos que no he leído y que eran nuevos hace años son El perfume de Suskind y El código Da Vinci de Dan Brown. La novela de Humberto Eco El nombre de la rosa también era nueva hace treinta años. Es este último autor el que comenta que muchos libros son de segunda generación, lo que oscuramente quiere decir que no son narraciones directas o crónicas periodisticas, sino textos intensamente metafóricos. La aparente irracionalidad de algunos episodios de novela o el abigarrado capricho de las aventuras que narran muchas veces se explican con un set de metáforas que son parte de la tradición, como lo puede ser un molinero o un hombre serio que lleva sombrero. Los manuales constructivistas de Villarini aconsejan enfatizar en el sentido moral y familiar que tiene la experiencia que vivimos todos los seres humanos. Es verdad que el lado moral de nuestra experiencia permite comprender mejor la literatura, pues la tradición que conocemos es moralista. Sin el lado moral, la literatura parece capricho y desorden. Es verdad que no parece aconsejable decir que uno adquiere sentimientos morales con el propósito de entender mejor lo que leemos. Se tienen por sí mismos. Villarini se dirije principalmente a los maestros de niños, y es verdad que hay que ofrecer un incentivo a la hora de enseñar valores, no se enseñan a secas sin que el estudiante gane nada. Lo que para Eco es texto de segunda generación, parece algo vago sin el entendimiento que da la vida. Villarini habla de metacognición, algo vago también si no se vive como todo el mundo, con las mismas obligaciones que tenemos los seres humanos con nuestros semejantes.

Oradar orejas

A mi edad nada funciona. Acaba de salirme un barro en la cicatriz de la vacuna, aunque no me dio tan malo como otras veces en que me sale una terrible purulencia. Creo que es la menopausia, y el hecho de que como nunca conocí a mis padres biológicos, no conozco la experiencia de ellos cuando fueron viejos. Todo lo que me pasa es nuevo para mí. La caida de los dientes, por ejemplo, o las enfermedades de la piel de nuevo. No tengo con quien hablar sobre esto. Es la desventaja de no tener padres biológicos. He soñado de nuevo que mi madre biológica, desconocida, ponía un negocio de oradar orejas por el que me pagaba su nuevo novio. Me imagino que ella es medio gitana y que los varones se oraden las orejas se ha puesto de moda nuevamente. El novio de mi madre me sienta en una plataforma de madera para ofrecer esto, que como se ve no es exactamente un servicio. Oradar orejas no es ni bueno ni malo, es solamente una moda. Ahora veo que ciertas cosas que he escrito no debo salvarlas en la computadora y que es mejor imprimirlas para conservar un poco de privacidad. La gente se fija mucho en lo que escribo, pero no es tan malo ser humanista en realidad. Esto lo puedo salvar.

lunes, 17 de junio de 2019

Películas que no podía ver de niño

Recuerdo cuando hicieron la película sobre el carro embrujado, que mi padre no me dejó ver en el cine, aunque pude ver los cortos. Ahora he leído la novela en la que está basada la película y la verdad es que la novela es mejor. Como la de Lem, es una alegoría, un texto hecho de símbolos que con el tiempo serán metáforas. La novela cuenta la historia de un joven hijo de un policía que recibe en herencia el famoso carro embrujado, un Buick del año 54. Aparentemente este asunto de los carros embrujados no es nuevo, me parece que Elmore Leonard hizo una sobre una pick up del 52. Son metáforas si sucediera que los adelantos científicos de la década del 50 y que siguieron hasta los 70, no desaparecieran con la nueva política conservadora norteamericana. No he podido leer la novela de Leonard, la veo mencionada en Wikipedia. Cezzane Cardona que aparentemente es parco sobre la embriología y menciona solamente las Tortugas Ninja, tiene cuentos llenos de pick ups. Son comunes ahora en las casas, como antes los niños especiales. En cada casa hay una, es el guión de todas las casas del que hablaba García Ramis. Se habla poco de este asunto. Lo del carro embrujado o las pick ups no es lo único que traemos de los últimos años del siglo 20. La reiseminación de materiales es otra, pasaban películas bufas sobre el asunto a finales de los 70. Otra que mi padre no me dejó ver fue Demon Seed, basada en una novela popular de Dean Koontz. Esa no la pude leer aunque conozco el argumento. Es un programador de computadoras que encierra a su mujer, científica social, en una casa llena de robots que la sirven. Uno de esos robots la reinsemina con material del programador.

sábado, 13 de abril de 2019

Mara Pastor



Recuerdo cuando Mara Pastor publicó mi primer cuento de embriología en La secta de los perros, “El desfiladero”, allá en los tiempos en que Rafael Acevedo estaba empezando a publicar a Luís Negrón y a Lina Nieves. Estaban hermosamente ilustrados y a color, cosa que era distinta de los acostumbrado en las revistas en las que había publicado con Acevedo. Algo estaba cambiando en el mundo de las letras y La secta era una primicia de lo que se avecinaba. Yo también estaba dejando el tema de la sicología y los médicos siquiatras por una rama médica más dura y técnica aunque no por ello menos tradicional. Mara era la joven editora de 25 años que se estrenaba en la Secta. Un segundo ensayo de embriología sobre Yara Liceaga estaba ilustrado con una caricatura de un espermatozoide. El cuento volvió a publicarse en México en Blanco Movil, lo hizo una escritora de poesía de los Setenta, Etna Iris Rivera. Ahora Mara vuelve a publicarme un cuento de biología dura y no me extraña porque eso es lo que hemos hecho siempre. Mara conoce, gracias a Dios, mi nueva época como escritor, que en mi opinión es una época más vertebrada. Y realmente me alegra que ella sepa apreciar ese cambio.

viernes, 15 de febrero de 2019

Literatura religiosa




Me dieron un tratadito con un cuento breve que se titula ¨La lancha perdida¨ que es una joya en cuanto a lo que literatura religiosa se refiere. El cuento relata la historia de un niño que paga por recuperar una lancha de madera quen él mismo ha fabricado. La pierde jugando y la cojen unos mercaderes y la ponen en venta. Es un cuento caribeño, pero el autor es inglés. Se llama David Leigh. La organización quue lo distribuye se llama Bible Help. Otro libro religioso que he leído recientemente y que es muy bonito es ¨Angeles entre nosotros¨ de Editorial Unilit y editado en Colombia. También es un libro que me ha llamado la atención y que me ha traído a la casa una de mis tías. No he perdido el interés en la literatura a pesar de la edad, quizás porque nunca fui profesor de literatura. Todo esto me ha llamado la atención recientemente. Los trataditos eran cosa común en mi adolescencia y leía muchos sobre el Apocalipsis principalmente. Esos trataditos eran comics ilustrados muy llamativos y que echo de menos. No los he vuelto a ver de nuevo en ninguna parte. Me parece que si lo digtooen el blog quizás consiga despertar el interés de mis lectores.

domingo, 13 de enero de 2019

Percepciones

Cuando estaba en Trujillo Alto, en la tarea de reinseminar a una persona, tuve una rara experiencia perceptiva. La persona con la que había desarrollado la cepa parecía ser otra que yo conocí en la adolescencia, y luego otra que conocí en la escuela. Pero era sólo ella, la persona con la que desarrollé la cepa. No sé por qué me pasó este incidente. Lo digo ahora porque este recuerdo persiste en mi memoria y deseo decirlo. Puede ser que esto supere la experiencia ordinaria de una persona o que yo no sepa contar lo que sucedió en realidad cuando estaba trabajando allí. Lo quiero decir en el blog y dejarlo consignado en Cloud. La vida de la percepción humana es rara y mucha de esa percepción intercepta las cosas prácticas que hacemos los escritores.