Me llamó la atención el comentario sobre el mondongo educativo que hace López Nieves en su novela El corazón de Voltaire. La trama cuenta una intriga que subyace en la novela, si el corazón conservado en formalina que guardan los franceses le pertenece de verdad al demócrata Voltaire, o si le pertenece en realidad a un impostor que no era el verdadero escritor. El mondongo, como todos sabemos, es la Universidad gerenciada por asistentes y no por los académicos que los dejan usar sus nombres para dar clases. El corazón conservado del impostor es un comentario velado sobre el mondongo, del que hablan pocos. La Universidad de calidad no mondonguea, sus catedráticos son quienes son. Pero en un mundo como el que vivimos, es imposible que una figura como Voltaire se encargara de impartirle filosofía a sus pupilos. Exponer a una persona tan importante a un grupo de jóvenes jacobinos debía ser difícil, si se cree, como hasta ahora, que Voltaire era políticamente moderado. No creo que fuera un impostor el que daba la cara por el autor de Cándido, sí seguramente un asistente de cátedra como los que tenemos los estudiantes hoy en día.
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