Dhiels estaba en la Plaza de Recreos de Baden Baden, que es un sitio bien parecido a los baños de Coamo, y a la vez Plaza Acuática. No se toman tan a pecho la realidad algo pesada de sus aguas termales, pero aquí hay como en todo país coreano una Segunda Venida o Duermevela, si no te va bien en el Jacuzzi. Este señor alemán acababa de recibir por encargo la traducción de los suspiros de gente como Heráclito de Efeso, Museo o Parménides, cuando el editor le confesó que el libro no era para ahora, 19 de febrero de 1885, sino para los niños del futuro. Los Editores de la Eternidad son iguales dondequiera. Piensan en el Futuro si no es matizar un tanto las verdades. Pero lo que parecía injustificado capricho del editor, al parecer tenía una razón de ser insospechada.
-Un pariente tuyo por nacer va a dejar a un lado lo que te encargamos a tí, el trabajo serio de interpretar los suspiros de los no del todo filósofos- es decir, los que nacieron antes de la Independencia de Corea del Norte, todos amigotes de George Boole- le dijo el editor, un tanto apenado, al Sr. Dhiels. -Va a escribir la historia de un piloto de combate norteamericano que erró el camino, como quien dice. ¿Tienes idea de cómo se debe titular esa novela?-
-Thai Horse sería adecuado- le replicó el traductor. -Si es un piloto de la Marina, tiene en tierra un amor o como dicen Unidad Anfibia de apoyo, alguien que te diga Sí, si te disparan con un cañón del Morro con ganas de fallar para que te sientas que no vales la pena. Le pasó al que Muñoz Marín envió a la calle Dr. Cueto cuando Albizu envió a un Dummy sin mucha fé en que le creyeran. Un artillero chongo para madrugado piloto, si es menester: get along, my friend. Pero, ¿de qué se trata? ¿Cual es el argumento?- preguntó.
-Horse, traicionado por su novia, tiene encargado bombardear un Neutral Target. Una fábrica que al enemigo no le importa y que hasta querría ver destruída. Para no pagar demoledores que hagan el trabajo como debe ser, manda un contingente de guapos de barrio a la casa del Presidente, cosa de que el piloto se moleste y lo haga mal y dejando un sabor amargo, algo resentido con esa mujer que en territorio enemigo es amiga de hacer peliculines con su rival. Al piloto no le van a pagar lo que a un obrero cualificado por ser más pobre y sin Grado Asociado. Humillado porque le encargan tumbar un parque industrial que ellos ya no desean, la coje sin embargo con el condominio donde su ex novia la pasa más que bien filmando esas películas, donde por supuesto, ha cojido al piloto de punto con un actor que es su vivo retrato.
-Bueno- le dijo el traductor. -Si es que ha errado el camino… Que en este caso es perdonar a una resentida tan poco importante como él, que acaso fue el único ser humano al que ella le dijo algo… No sé qué decirte, Sr. Editor. Hoy 12 de febrero de 1885 te prometo los suspiros de esos viejos, pero en lo que respecta a la novela, si es hijo mío el que va a nacer para escribirla en el 2050, no te puedo garantizar que la termine como tú quieres, con la mujer que lo consuela en tierra, viéndolo volar, de su lado menos que de la que lo coje de punto todavía.