He leído un ensayo sobre la forma en que los abogados ingleses leen la famosa crónica de Geoffrey de Monmouth. Es un texto más enrevesado el que leen los abogados. Los estudiantes de literatura simplemente conocemos la historia del obispo romano moderadamente probritánico que resulta asesinado por sus llamadas a la moderación y al respeto a las leyes. Leemos un texto mucho más sencillo. Yo recuerdo que era como una crónica de Fernandez Juncos de las nuestras, en un estilo directo y nada adornado. Misteriosamente, ha aparecido entre mis papeles el texto adornado que leen los abogados. Geoffrey es un recuerdo que tengo del curso del Rey Arturo que nos diera la profesora Rowley, quien fue la maestra que me interesó en la idea de tener una dirección electronica. Yo no tenia una hasta que ella me lo sugiere. Sin embargo, el texto de Goeffrey que ella nos dio no hablaba de Arturo, hablaba solamente del obispo romano. En una revista del periodo de la regente Isabel, que era hija de una agente alemana, Ana Bolena, y un rey inglés, Enrique VIII, que tuvo más de una esposa, se habla de las revisiones de la Edad Media que hacían los abogados. Sin embargo, la impresión que me da el ciclo del Rey Arturo es que se trata de una literatura nueva y tardía, como la de Fernandez Juncos. El abogado Ross revisó a Geoffrey, según dice el artículo de la revista que tengo a la mano. De esa clase de literatura, el asunto del asesinato del religioso fue el que me parecía más relevante porque explica obras americanas, como Murder in the Cathedral de T.S. Elliot, que habla también del asesinato del otro religioso que se llamaba Beckett. Lo escribo ahora en el blog porque me ha dado qué pensar en los últimos días.
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