Hursell fue otro filósofo anodino que se aproximó con mayor o menor suerte al sentimiento que describe Borges en su poema. Para él podía ser la mayoría de edad, pero nunca tal cosa como la ancianidad. Puede ser la pubertad filosófica y Hursell un pensador proceloso que prefería ver menos, como el buen neokantiano que era, pero hay una realidad en su pensar que no se puede dejar a un lado. Los neurólogos saben que el cerebro tiene un realidad corpórea o física. Se sobrecarga como cualquier computadora y puede perder capacidad en vez de ganar y ser eficiente, si los datos concretos exceden lo que es razonable procesar. Los astrónomos, por otra parte, creen que su campo asimila menos que bien lo que nos espera ahora que vamos a Marte. Lo que no debe sorprender si se piensa que los primeros colonos de América, nuestros antepasados, eran menos que entendidos.
No hay comentarios:
Publicar un comentario