Una publicación reciente de Astra Zéneca sobre la prognosis o perfil del asmático admite que hay dos causas principales para esa condición. Tanto en la mujer como en el varón, el periodo de gestación de un ser humano en el camino de venir a la vida, descrita como se sabe por una curva estandarizada definida por la constante E, es una posible causa natural para la inflamación de los bronquios que desemboca en el asma. Una causa artificial, tanto en el varón como en la mujer, es la alta concentración de antígenos en la corriente sanguínea. Los antígenos se adquieren con la segunda fase de la vacuna, si la primera, que es un escudo inminológico de anticuerpos, se incorpora para evitar una infección venérea. Es positivo que Astra Zéneca admita que el asma es una posible secuela desde que se adquiere la vacuna. Sin embargo, no hay otra. ¿Qué es lo que quiero decir con ello? Si no te vacunas, el periodo de gestación de un hijo te puede llevar al episodio de quedarte sin respiración, aunque vacunarte con la doble fase eleve el nivel de antígenos en tu corriente sanguínea y sufras el mismo problema, aunque controles tu capacidad reproductiva y no te veas involucrado en la cuesta que sube tu pareja hasta la cima del crío ya presente, para ver cómo se despeña por el desfiladero de sus años preescolares. Palo si boga, palo si no boga. Es tu decisión.
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