viernes, 14 de diciembre de 2018

My old man´s dream




Los escritores no me quitaban el sueño cuando era joven. Los podía leer con gusto y me ayudaban a aliviar el tedio de todos los días. Ahora me dan qué pensar y no puedo leer una página o dos sin que medite sobre lo que estoy leyendo. Cualquier libro me hace pensar. Liviano o no, lo dejo a un lado rápidamente porque ya estoy meditabundo. Hasek es uno que dejo a un lado inmediatamente. Una o dos páginas me congelan el alma. Antes me entretenían. No me decían gran cosa, a decir verdad. Una novela de Kafka era rutina. Podía admirar el rigor de una traducción española de Kafka, la arquitectura verbal impresionante. Ahora eso no me importa. No tengo que leer a un escritor bueno. Cualquiera hace el trabajo. Se trata fundamentalmente de pensar en el misterio de nuestras vidas. La madre de mi hijo fue una mujer que me faltó el respeto. Sin embargo, soy padre. Es irónico. Una mujer que me quisiera no me habría dado un hijo. Muchas me admiraban y me respetaban, pero no sentían aprecio por mí. Es como leer un libro de un autor desconocido. Un autor famoso de los que he puesto en la lista no hace el trabajo. Un autor relativamente desconocido me pone a pensar. Por supuesto, ahora no voy a decir quién es ese desconocido, pues sería conocido. Desconocido para mí, que no lo ponga en la lista de autores leídos y que comprendí o que no me importaban. Ahora tengo que pensar en todo eso, dejo el libro a un lado. Puede ser que nunca lo termine. Y siempre habrá un autor que no conocí o que olvidé. Esos funcionan ahora. Más funcionan los que no entiendo bien. Otra cosa son los sueños. Algunos los recuerdo, no me importan. Los que olvido me duelen o me han asustado. Nadie los va a conocer. Debo estar hablando de otra persona. Quizá ni siquiera se trata de mí. Y ya esto es bueno, me aburre y lo dejo a un lado.

No hay comentarios:

Publicar un comentario