lunes, 15 de octubre de 2018

La más reciente pesadilla


Estoy hablando con Edgardo Nieves sobre la línea y la curva, para dejarle saber por qué no nos hemos podido deshacer tan facilmente del plano de René Descartes, la consabida cruz con las coordenadas. No se lo he comentado así directamente, sino que le he repetido una lección cartesiana que seguramente no necesita para que se ría porque me agrada su sonrisa. Pronto viejos amigos de la Facultad de Ciencias y el profesor Vega han aterrizado en la zona donde estoy dando mi sentir, primero con una muy avanzada máquina de rastreo que me da miedo. Mis viejos amigos y el profesor se ven azules, como el Black Hunter del que habla Kerkof. Antiguos soldados si quieres, pero más bien religiosos griegos. Aparecen poco después de que ha hablado con Nieves Mieles, y no parece que estén de buen humor. La sola idea de que podamos prescindir del plano de René los pone de mal humor, eso no debería suceder. Me recomiendan que use botas y no zapatos de chinela. Edgardo, sin embargo, es el que habla de un profesor que en Harvard recomienda usar chinelas o zapatos cómodos. Así están los estudiantes de ciencia. Pasan inmensas naves cruzando el valle. Alberto Martínez pone la canción de salsa que dice que mis amigos me velan mucho. Eso está bien. Pero sólo en la vida soñada, si es verdad que hay que ver lo que dice Calderón de la Barca. Entre los libros del Siglo de Oro que me ha dejado la hija de mi mejor amiga, el del oscuro Mira de Amescua. No tengo nada de Calderón de la Barca ni de Lope de Vega, ni aún menos de Tirso de Molina, eso hay que verlo en escena al parecer. Edgardo dice que una estudiante graduada vino a solicitarle información sobre teatro del Caribe. Que no quiere nada de drag queens y homosexuales, es decir, nada del Siglo de Oro. Drag queens y gays, hasta los poetas barrocos. Sin embargo, hay lo que ella quiere. Se lo comunico a mi amigo. Ton Bon Capitain es caribeña, no española.

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