lunes, 15 de octubre de 2018

Las maestras de español

La profesora Bover era una persona a pesar de todo circunspecta. Las cosas escritas que nos daba eran de la España moderna o hispanoamericanas, siguiendo el curriculo de español del Departamento de Educación. Pero nos dio La muela del Rey Farfán y algunas cosas de españoles radicados en América, como el Sí de las niñas de Alvarez Quintero. De esa me acuerdo. ¿A qué es lo que las niñas le respondían afirmativamente? Eso era un enigma para mí. La tuve escrita hasta hace poco que se me fue en el intercambio con la hija de mi amiga. La profesora Soltero nos daba a Ana María Matute, todavía me acuerdo de Jujú, el Polizón de Ulises. La historia del niño que visita a un perseguido político en el desván de sus parientes. El nene imagina que el desván o cobertizo en el que está escondido el perseguido es un barco y el perseguido un polizón, un wet back si tú quieres. No me acuerdo bien de la Muela del Rey Farfán. Nunca nos dieron las de Meléndez Muñoz, la de la jibarita condenada por un juez porque enfermó de gripe o cólera. Circunspección. No esperes otra porque soy viejo, querida. La historia de la jibarita la leí cuando era maestro de español en San Justo, la escuela episcopal. Nos dieron las Cántigas de Santa María de Berceo, pero no me acuerdo. Nos dieron la Celestina, que conocía porque la contaba la gente o decían algo de la vieja alcahueta en la televisión. La maestra Sánchez de segundo grado se molestaba conmigo. Bover me dijo que mejor estudiara otra cosa que no fuera español. Sin embargo, me acuerdo bastante bien de las clases. La profesora Bover estaba casada con un pianista y me ofreció una copa de vino cuando me gradué de cuarto año. Tengo entendido que eso lo hacían más bien los profesores universitarios. Y cómo no acordarme de Sonia, la maestra que le gustaba a Antonio. La embarró de bizcocho. Tuvo que irse de la escuela porque daba el periodo de María Cristina, una regente de cobro como María Antonieta o como Isabel. La profesora Bover nos ponía a escribir poemas a Wilma Ramírez y a mí, los otros afectaban no interesarse en España.

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