A parte de otras obras, la señora Bover nos dio La Celestina y Don Juan Tenorio, obras que no leímos en clase, aunque las comentara la maestra. Ahora que soy mayor pienso que a la Celestina se le hizo tarde en la vida. La obra es cómica más que nada por esa razón. Con los jóvenes Calixto y Melibea la vieja no podía hacer nada, aunque ahora hay personas mayores que pueden procrear como en el caso de la anciana hindú de la que hablan en la prensa. El caso de Don Juan es cómico porque él le ha dicho que no a la dama y luego cuando ve que ella ni corta ni perezoza se ha ido con otro, se quiere quedar con su hijo. Yo no entendía por qué decían que el caballero era un calavera. Más que nada porque era descosiderado y entrometido. En el Departamento de Literatura Comparada había un curso sobre el mito de Don Juan. Ahora, recuerdo todas estas cosas y me quedo admirado de la profundidad sicológica de esas obras españolas tan antiguas.
El comentario político de un converso como Fernando de Rojas llama la atención porque la Celestina se escribe en 1499, cuando Castilla y Aragón se unifican mediante el matrimonio de Fernando e Isabel. Calixto y Melibea son como el blueprint político de esa unificación. Celestina tarde en la vida, posiblemente quién sabe si musa o quimera de un poeta más joven, trata de unificar a dos familias enemistadas y no consigue, por la edad que tiene, lo que ella quiere de los dos jóvenes, que es un bebé sin reconocer. La vieja es judía o mora, eso no está claro, pero es en reverso oscuro la unidad de España. La maestra de historia de nuestra escuela hablaba bien de Juana, la Loca, madre de Felipe II. Nos decían que ella pagaba bien sus deudas con los prestamistas y que la regente inglesa de la misma época era la que fallaba en los pagos. Todo esto se puede verificar facilmente en la red electrónica, pues España tiene todo esto muy bien ilustrado en sus websites.
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