Brainstorm sur l'article "En Polynésie, les chiens trop nombreux empoisonnent la vie des habitants, provoquant morsures, accidents et bruit"
- Problème de la surpopulation canine en Polynésie - Les chiens errants posent un danger pour les habitants - Risque de transmission de maladies - Le bruit des chiens peut causer des troubles du sommeil - Les morsures de chiens peuvent être graves et nécessitent une intervention médicale - Les mesures prises par les autorités pour contrôler la population canine ne sont pas suffisantes - Des campagnes de stérilisation et d'adoption pourraient être des solutions à long terme - L'implication de la communauté est nécessaire pour résoudre ce problème - Le manque de moyens financiers et le manque de volonté politique sont des obstacles à la résolution de ce problème - Le respect des animaux est important, mais il ne doit pas être au détriment de la sécurité des humains.
Epigrafe tuyo, cariño. Sé justa y diles quién eres
En otras palabras, mi querido Al, que no estamos sólos en esta noche, si acaso pensaste que no era verdad que nací en Oceanía, antes de ser Micronesia y seguramente por ello, hometown del Microcuento. Pasemos al espinoso asunto. Con los perros siempre hay problemas, pero a veces oportunamente nos pueden dar la mano y hasta ayudarte a decidir quién te ama en realidad, como la realenga que se nos apareció en el salón de Historia del profesor García. Gervacio padece de alta presión y por eso su esposa le tiene que preparar sus alimentos, bajos en sal. Pero como este país de mierda que es Puerto Rico tarda en comprenderlo todo con bichas y poetas amarradas en la estupidez de toda la vida, pensaban que el Maestro era una especie de chauvino que tenía a la bella intelectual de cocinera por tenerla abajo de las altas cosas como las matemáticas, la política colonial y la pornografía. Que yo se los señalara no les habría importado, así que una realenga como la que menciona el Glorioso periódico francés, madrugada, y luego resurrecta, aparece en un segundo piso y a tiempo ya que aquí hay una superstición de que a los Locos hay que ponerlos sobre el nivel del mar. Y claro, el profesor acaso para hablarnos de Hamas- buen intento-, les mencionó que primero había que bajar al primero ya que sospechaba que Vagabún bien podía ser un K-9 de los que tengo especialmente entrenados para morder a las que me acusan de hostigarlas en una escuelita más que afrancesada aunque preciosa como pocas encontrarás en esta vida.
Naturalmente, al bajar al primer nivel, Gervacio les indica que no soy un loco porque haya dejado a la Gloriosa Facultad de Ciencias unos días para tomar unas electivas que me interesan en la Zona de las Bellas Artes. Les sugiere y mejor, que soy policía y que la perrita está entrenada, aunque era una como la que menciona Le Monde. Es verdad que me buscan cuando se quedan sin Amor y eso hay que aprovecharlo para salir del apuro, que es la tipa que me ha acusado pendiente a ver si me voy a vengar de su calumnia. La aparición bendita de la sata allí frente a todos y ver que me sigue hasta abajo y hasta se va conmigo porque no hay allí más que chismosas igual de atentas a ver si voy a vengarme de sus mentiras, le da qué pensar a la que al parecer no cuadra con la escena. Que me ame o no, que sepa quién soy yo, realmente la tiene sin cuidado. Sacarle partido a la situación le aporta mérito desde la óptica de los capitalistas que estaban allí. Y quiza me apena pensar que le salvó la vida y hasta juró quererme con tal de hacerse notar por gente así. Claro, gracias a Dios, estaba vacunado y no hubo nada que lamentar en lo personal. La última vez que la ví, frente a la Librería La Tertulia, ya a salvo la perrita y sus cachorros, me preguntó cuanto dinero de Pensión Alimenticia le pagaría si seguía casada conmigo hasta que que los médicos me operaran para inseminarla, lo que era no sé por qué, prueba de verdadero Amor. Pero no era tan mala como yo hubiera querido, mediocre hasta en eso, su Maldad, pues le dije que ganaba 400 dólares a la semana por mediodía de trabajo, y como es natural, le pareció poco cobrar de Pensión 200, que me atreví a ofrecerle por ver cuanto de Mierda le quedaba en el Corazón. Se fue quién sabe a dónde, al Infierno del que vino seguramente. No sabia que yo sí soy malo de a verdura. Soy francés y no quieren verme la cara en La Ciudad Luz. Lo chapurreo por joder.
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