Isidoro Ducasse creo se estableció en Uruguay con objeto de lidiar una condición como la que me trajo a Puerto Rico en 1964. No tiene claro si era una condición asmática la primera señora que me observó atentamente en el trámite de quedarme sin respiración. Es cierto que un poco antes o un poco después de que Lissette se estrellara contra la girándula del columpio, incidente que llevó a un Místico Poeta a recitar por la radio un poema que tituló La Girándula y que no sé si publicó, aunque sí se ocupara como otras veces de que lo oyera por la radio hacer una lectura vespertina.
La ruta que te aconsejo para apreciar este incidente
Desde lo que todavía queda en pie del Drive Inn de Río Piedras, que quedaba exactamente al frente del colegio en donde estaba la Girándula, camina a pie por hasta la Avenida Emiliano Pol y descansa unos momentos antes de encontrar el paraíso. Un poco más allá de ese ameno lugar donde con suerte encontrarás el libro de la señora Louisse Alcott al lado del libro de Mat Haag ya traducido al español. Si puedes toma una foto de la esclusa desde la que salía el fogonazo de la película de esa lluviosa semana de 1954.
Espero que tengas la suerte de probarle a tus innumerables amistades de que estos hechos fueron reales. No digo los que pienso narrarte en los próximos minutos, sino los que corras verificando los orígenes de nuestro cariño por los libros. Luego, al cabo de ese trayecto, hacia el Este si llevas contigo una brújula, caminas hasta el semáforo y tienes ante tus ojos el tramo de la que es hoy una muy transitada vía, si ayer como el English Grammar, era solo un acto en potencia sino una promesa a llevar a cabo. Una idea cabal de ese tramo la obtienes, como se dice hoy, caminando hasta la entrada del suburbio donde resido, donde verías una hondonada o declive que existe todavía.
¿Y eso por qué? Bueno, porque obtuve los cuentos que importan de Conan Doyle traducidos al español por la casa editorial argentina Libros del Quirincho. Creo que se han tomado las notas preliminares para esa traducción tan bonita, aunque no sé si por el mismo traductor, en un libro de homenaje al autor británico por la casa DK. Si no tienen nada que ver el Homenaje y la Traducción, para ello te asiste la Metonimia, que es como el cloche de un Volky. Si no es para frenar tu impetuosa ascensión, el cloche te puede asistir para subir una cuesta trabajosa, ya que se hunde el pedal antes de accionar la palanca del cambio de velocidad a Primera.
El lenguaje verbal se va reduciendo al
icónico. La escritura tradicional ha pasado, lo genuino de nuestro
tiempo sería el informático "cortar y pegar", el pastiche, collage,
bricolaje tecnológico mental... La pena de esta vida de cyborg es
que no acabe también digitalmente en la serenidad de la red: la vida
será virtual, pero la muerte es real.
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