El sistema nervioso de Julio Cambá te puede ayudar a comprender el programa que guía el estado de ánimo de cualquier autómata que se quiera para algo entre el pueblo de Caguas, donde termina la serie de exposiciones a la que se ha sometido el proceso de irrigar la plataforma, hasta el suburbio que te menciono y que es el comienzo de la serie no por necesidad, sino en Homenaje o Conmemoración a la primera tala de una memoria infecta que afectaba a los niños de este vecindario al que me trajeron casi en andas hacia 1969.
Se han montado esos aluviones como en la zona Oeste de la isla un foco de alógeno, en cada una de las fincas cafetaleras de esa región, para los pilotos que por allí quieran acordarse de ese vuelo incierto que en el Estado de la Florida llaman el 19, seguramente el de Willi Rosario con su hija de copiloto, del que los narradores orales de la región central tienen versiones que contar que te harían temblar sino asombrarte.
Si vas allí luego del military drill que te propongo hacer para conservar un poco de tu tranquilo y razonable temperamento, alguna que otra foto si lo deseas indiscreta con tal de que te crean capaz de poner los pies en la tierra, sentar cabeza creo no, si como veo son legiones los que te admiran sólo por haber aprendido a leer y decir que las quejas de amor, si las etiquetas, son tan peligrosas como la Lotería de Hoy, que no tiene Reintegro. Es atrevido constatar que nadie responde a tus lamentos, llorar es cosa de gente venturosa. Yo, porque he vuelto a ser el tímido que conocistes, tengo la precaución de echarme a reir. Ya con franco temor las secas y amargadas carcajadas. Asustarse es peligroso para el Prójimo. No es bueno. Burroughs, cuando estaba en plan de meterse miedo, decía: No bueno. I´m hustling myself. En buen español: asustado, soy mi cliente. Si feliz, no vendes nada. Amargado sólo tú.
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