sábado, 16 de noviembre de 2024

Antes de La Rasgada Libreta de Tomás

  

 

   Para los tiempos de Tomás Blanco, los escritores no alcanzaban sus sueños por cuestiones de dinero o de clase social. Yo me vine a enterar de eso después de haberme olvidado de las clases sociales. Lo que hay que preguntarse es si todavía, en los ambientes literarios, funcionan las convenciones sociales, por lo menos para que se pueda entender la literatura de hace cincuenta años. Lo que pasa con la literatura fantástica es que en la isla no funcionan los antiguos convencionalismos. Uno se pone a pensar si lo que deseaba Tomás Blanco con su novela era revivirlas. Lo interesante de la novela es que la descripción de las fiestas de San Juan hace ver que nuestra isla ha entrado en una nueva etapa histórica y que muy pronto las espectativas de los personajes de la novela iban a cambiar. El sueño de los vates no se cumple porque han cambiado las reglas de juego. Lo que el autor señala como fantástico no es el cumplimiento de esas espectativas, sino el hecho de que las haya. Por ejemplo, imaginar una comunidad intelectual puertorriqueña, con sus características. El sabor local de la narración es excepcional, es bastante extraño a los usos nuestros. Nosotros estamos acostumbrados a la alienación como patente de corso y casi como identidad personal. Desdecirse es un derecho que tenemos ahora, rectificarse es lo que no estamos dispuestos a entregar. El texto de Blanco es fantástico por haber hecho referencia a otros convencionalismos, y lo más interesante es que el ensayo de Margot Vázquez de Arce reitera un régimen social que para nosotros es casi como una pesadilla. En el tiempo en que se escribió la novela, la especulación intelectual se consideraba cosa de personas mal educadas. El interés del vate Algora por la ciencia, que podría convertirlo en un autor de ciencia ficción, está mal visto por el narrador, que atribuye esa incuria al bilinguismo. Si el pensamiento de Blanco era como el de su narrador, hay mucha tela de qué cortar. Pero lo interesante es que la nueva época puertorriqueña sea saludada por él como un regreso a los tiempos atávicos.  

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