martes, 7 de abril de 2026

Volvamos a Chesterton, Amor

 



Wolvern es algo dócil para su notoriedad como hombre lobo, así que decide ir a hacer un mandado a una playa arenosa en busca de un amigo o un maestro que recordaba que también era un compañero lobo con la misma experiencia. Se acerca a regañadientes a su maestra en las dunas de arena con un par de gafas Ray-Ban, pero su voz flaquea mientras ella lo mira con curiosidad. Nota que ella suele tener claros ojos verdes y sin embargo, en el momento en que él está a punto de hacer su abordaje, sus ojos se ven completamente negros.

No muy lejos de que esto suceda, la cuñada de la maestra se une a su doncella y a la razón de sus preocupaciones en un baile donde un hombre lobo mayor tiene el deber de decirle a la justa sobrina de la loba en la playa que tal vez sea humana y no esté en condiciones mentales para seguir el camino que todos han seguido

Wolvern no está acostumbrado a lidiar con interrupciones confusas e indeseadas de posibles hermanos que la loba tal vez no esté lista para admitir en el paquete de su romance, así que mira hacia el bungalow alquilado donde se está celebrando el baile y exclama: Dios, no me dijiste que esto era parte de mi aventura.


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