Noticias sobre el potlatch encontré vagamente en una obra de Bataille sobre el comercio latinoamericano. Para Bataille, la guerra la libran los comerciantes gratuitamente y sin aparente motivo, con un proposito ritual. La llamada guerra florida, donde las inversiones se hacen sin necesidad, para enfrentar al enemigo en una fiesta, deja siempre perplejo al francés. En medio de esas observaciones, nos dice lo que es el potlacht para él. La raíz etimológica es sioux. Los indígenas de Norteamérica le prestaban al inglés su fuerza de trabajo, bajo la forma de un retoño, a cambio de dinero. En la casa de un inglés crecía ese hijo o hija, que era la garantía de devolución del dinero que se le estaba prestando al indio. Toda vez que devolviera lo que se le había prestado, recuperaba al hijo y podía sacarlo de la casa inglesa donde lo tenía al servicio del señor. Claro, el potlatch es lo que hoy en día se conoce como un préstamo sin colateral. El que pide prestado y no cuenta con una propiedad inmueble que garantize la devolución de ese dinero, debe acudir a esa manera de garantía que es el potlatch.
En ese sentido, el libro Potlatch de Arturo Carrera que se acaba de publicar entronca con el tema económico y a la vez con la actitud que se cree es la correcta desde que América Latina es independiente. Un aviso de esto es en Puerto Rico, el Aguinaldo Puertorriqueño. ¿Qué es el aguinaldo en tierra andaluza? Es un niño que se le obsequia a una mujer empobrecida para que se defienda, y a esa luz se debe leer el primer libro de aquí. Si en Andalucía el aguinaldo es un regalo de vida, lo que Alonso nos dice es que en Puerto Rico no es un ser vivo sino un libro. Por la misma línea, el libro de cuentos Potlatch, un mazo de papel y tinta, es lo que cabe como la garantía de un préstamo. Esta postura va con el cuento que la explica, Esque somos muy pobres, de Juan Rulfo en El llano en llamas.
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