-A Kattia Chico
Borges adelantó muchas ideas sobre el ambiente de las computadoras en un libro de poemas breves que tituló Los conjurados. Ahí se explica bien cómo se recibe en el mundo la idea del control que le atribuyen los franceses a los programadores. La idea más básica es que la cibernética es timón y no control. Un cyberpunk es un timonel, no policía y mujer como la rejilla. Los conjurados es un evento propio no del ambiente de los programadores sino de las comunicaciones. Es la reacción que cabe esperar cuando el mensaje está adulterado o sujeto al azar. Una cosa no tiene que ver con la otra. Lo que ocurre con el mundo de las computadoras no tiene nada que ver con lo que ocurre con la prensa y la publicidad. Los programadores van por un lado y los divulgadores por otro, como pasó con los críticos literarios y los artistas de la palabra. Bueno, porque desde el principio no tienen nada que ver unos con otros.
En este ambiente de finales de los Ochenta, era curiosa la publicación de La conjura de los necios de John Kennedy O`Toole, que es una parodia de la seria idea borgeana. Una consecuencia inmediata de la nube era la sobrestimación de un silver beak como Borges, más si era joven y privilegiado. Era epítome del Nuevo Orden Mundial, con un gran discurso como el de Borges. El personaje de la conjura era exactamente lo contrario, tan cerca del poder y la luz que era un cero a la izquierda, y eso nos daba gracia. Kattia Chico tiene un buen poema sobre este asunto que se titula El palacio de la luz, y claro, un verso que tampoco olvido que dice: yo estuve en el palacio de la luz.
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