domingo, 14 de noviembre de 2021

Fragmentos de poesía amorosa

 Pensaba conocerla, faltaba nombrártela

Se lo dije a mi padre, y estaba contigo

Pero no sé de nada que aminore mi tedio

Ese retraso nos rendirá sus rudos cuerpos de mala manera;

Aún así el estrés no se irá enseguida

Y todo alegato de que es necesario esperar

Es llorar tarde porque hay que llorar

 

Horacio de Corneille, Tercer Acto, Tercera Escena

 

¿Amor, quizás, o tengo la estima por el suelo?

Su secreta mordida está a la vuelta de la esquina,

Ahora que le conviene llamarse de cualquier manera.

Qué puede importar. Él ve, él va, él sueña, él toca.

La silla quedó justo al lado del lecho en donde duermo.

Así pude verlo salir a otro destino.

 

 El cementerio Marino de Paul Valéry, Estrofa XX

 

Suelo decirme- de cuándo en vez- Clov querido,

Lo que haría falta verte sufrir menos que yo,

Si quisieras que yo te dejara salir de aquí

El día menos pensado.

 

Fragmento del monólogo de Clov,

Final de Juego de Samuel Beckett

 

La tierna y peligrosa mirada del amor

 

La tierna y peligrosa

Mirada del amor

Se me apareció una tarde

Después de un largo día

Se trataba de un arquero

Y su arco

O acaso de un músico

Y su arpa

Quién sabe

Lo único que sé

Es que él me hirió con una flecha

O quizás con una canción

Todo lo que sé

Es que me hirió de corazón

Y que todos los días

Y por siempre seguirá supurante

Y más que supurante

Esa herida de amor

 

Historia de Jacques Prévert

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