lunes, 8 de noviembre de 2021

Lo nuevo en computadoras

     Tengo una idea vaga aunque cierta de lo que puede estar pasando fuera de mis cuatro paredes cuando repaso lo que hay sobre mis escritos en papel. No sé lo que ocurre con lo que aparece en la red, sobre ello ahora me atengo a lo que dicen los expertos en informática y no a lo que dice la crítica literaria. El evento que importa señalar, que no adquiere aún la contundencia de un concepto, es la bien o mal llamada nube, que como la rejilla tuvo su tiempo. La rejilla, que es una idea madrileña, se comentó ampliamente en las redes cuando empezó la Internet y todavía había que llamar por Dial Up a un servidor telefónico. Es una idea vieja como la de la Virgen María de los luteranos y se aplica a las mujeres que trabajan en el mundo de las computadoras.  La nube es reciente y trata del acceso a la información. Algunos creen que el acceso ilimitado a cualquier información es ya un hecho que se puede verificar científicamente. Admitir que existe tal cosa como un acceso ilimitado es privilegio de pocos. No a todo el mundo le reconocen esa conciencia públicamente. Eso es lo que Martin Gore llama en su canción The policy of Truth.

    Borges era amigo de adelantar ideas sobre el lenguaje más apropiado para trabajar en el área de la cibernética y decía lo mismo que mis maestros de matemáticas. La lógica de George Boole, sobre la que Pierre Menard, el autor del Quijote, deja un peregrino comentario en su extraña bibliografía, era la estructura sobre la que construyó el lenguaje que se empleaba para enseñar a programar. La idea más antigua de lo que es programar se ve en la rejilla. Como hay en la célula un núcleo que tiene la información o DNA, hay un mensajero que tiene la misma información o RNA, aunque no está aislado como el primero y está sujeto a los azares del medioambiente. Cibernética es ese contexto es tratar de conjurar el azar que vive el portador o mensajero. Hay escritores que se fijan más en el hecho de que la programación es control y pueden escribir un libro como The human use of human beings.

    La nube no es una idea de cibernética, sino de la informática. Conlleva legislación sobre los derechos de autor, que en estos momentos y ante el nuevo tratado del presidente Biden, tiene como consecuencia la apertura más completa imaginable a todo tipo de datos y a todo tipo de personas. Borges también decía con humor, como René Descartes, que el buen sentido es la cosa mejor repartida y que no tiene razón de ser encuevarse con lo que uno piensa, ya que todo el mundo piensa e imagina. Acceso ilimitado a todo lo que escribe el que se toma la molestia de anotar los suyos es un derecho que describe el nuevo tratado internacional. La nube es el efecto inmediato de esa política y ya existen poemas sobre el fenómeno. El poema Nubes de Enno Ahl advierte que la Nube es la máscara del Nuevo Orden Mundial y nos describe un personaje típico de raíz Dickensiana, un señorito que se sobrestima y deja de escribir porque está seguro de que todo el mundo está ligando lo que escribe en Cloud. Borges tiene su versión de un personaje igual de super encumbrado en un poema que lleva el mismo título. 

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