Te puede dar la mano con sus cuentos. El término final de una serie de dud shells, mediado si te fijas en lo que a Amores atañe. Ni el estrellado Madrugón de Rafa, que anda por París con una Primera Edición de su relato de misterio sin fecha, lo que anuncia aparición de Cometa o si quieres Bomba, como lo hacía Pedro en sus tiempos. Tampoco el Submarino porque la que te va a reanimar es como un San Bernardo que te da a escojer: lo que le cuelga del cuello- dicen es Vino del que Martí prometía, amargo para que te acuerdes de que te encontré congelado-, o claro, darte respiración boca a boca, si estás como yo en las de presentarte en Sociedad con asma. Todos los ángulos medidos. No puedes decirle que no deseas resucitar. A poco de eso que llamas Volver, te hablan de Calvino. No así a rajatabla: es una Mami Rubia con el cuento de que la Menor de que las que te iba a echar encima nos va a cuidar a todos. Promesas que ni el Papá, pero si te fijas no es Fea. Rimbaud de Otra forma, pero Igual: O terrible astilla de Amores núbiles sobre el Sol ensangrentado y el diáfano hidrógeno- si puedes encuéntrala, la vieron en el Cesco de Bayamón.
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