El ambientalismo en el contexto caribeño ya lo podemos ver en el mundo francés y el inglés, en obras tales como Gobernantes del Rocío o In the Castle of my Skin, ambas obras de lo que antes se conocía como la negritud, pero que ahora aplican a un ecosistema no necesariamente limitado a las razas. Las obras anteriores dan cuenta de un mito relacionado a las lluvias y los poetas, que Roumain y Lamming utilizan para entrar en la discusión sobre el medioambiente. En ellas los poetas son agentes del rocío y de la lluvia, y sobre ese mito giran las narraciones. La obra de la joven escritora Li Nieves vuelve a examinar el mito de las lluvias, utilizando a veces la intertextualidad con otros autores contemporáneos de ella, pero siempre con objeto de ver el mito a la luz de las ciencias naturales que más se estudian en la actualidad, las llamadas ciencias terrestres o de la tierra. Li nos habla en sus cuentos de la hidrología, con la intensión de experimentar los límites del mito ese mito caribeño de los años Cincuenta. La generalidad de este mito llega a ser tan importante en la tradición caribeña, que las grandes revistas literarias de los Cincuenta fueron después compañías privadas de agua potable. Doy el caso de Bim, que eventualmente se unió a los proyectos hidrológicos de Trinidad, y que son actividades ambientales bien conocidas en todas las islas del Caribe, aunque aquí en Puerto Rico se note menos. La sencillez de estos proyectos contemplaban la manufactura de bebidas carbonatadas entre otras cosas. Uno de los refrescos de esos proyectos llevaba el nombre Bim, por la simpatía de sus editores con los proyectos hidrológicos.
La obra de Li Nieves está en el paso del mito a las actividades científicas. Su cuento sobre los trenes todavía es de raigambre americana, y más cercano a la embriología, pero los otros empiezan a narrar las historias de los poetas, para ver hasta qué medida es cierto que los escritores tienen algo que ver con la actividad hidrológica. Ya en la obra se Li se sugiere tomar medidas sobre la caída de la lluvia. También para ella es importante examinar las carestías en relación a la hidrología. En libros tales como Science and Nature Writing, se habla mucho de las ciencias terrestres que ahora ocupan a Li. No siempre estos temas fueron importantes en la tradición puertorriqueña precísamente, hasta ahora que nuestra escritora empezó a darle importancia.
Otro cuento importante del libro es el que narra la historia de unos inversionistas que saben tocar el piano. Interesante porque aquí en Puerto Rico los hubo anteriormente, y no son precísamente raros. Tomar en consideración la obra de Felisberto Hernández sobre su piano y sobre las haciendas en las que su familia había invertido capitales, para que la pequeña viñeta de Lí cobre vida. En el cuento, el piano es una manera de hacer la ciudad, de la misma forma en que existe la geografía de una ciudad fantasma.
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