Carrie
Theodore Dreiser no siempre estuvo en altas. A veces tuvo episodios de baja autoestimación y llegó a decir que merecía que lo ejecutaran en la silla eléctrica, sin dejar de señalar que era un arribista fracasado. Cuando estuvo en altas fue un resentido que odió a su compañera actriz, y hay libros que describen más que bien la verdadera confusión de su vida, sin aludir directamente al autor, como el de Oliver Sacks, que habla del hombre que confundió a su mujer por un sombrero. Algo de eso dice la autora puertorriqueña Marta Aponte Alsina en un fragmento de novela histórica sobre el poeta William Carlos Williams, que formó parte de la misma generación de Dreiser. El fragmento en cuestión apareció en la Revista Letras Salvajes de Alberto Martínez Márquez, y después en una edición impresa que llevó a cabo la escritora Mara Pastor.
Ahora bien, ¿por qué Theodore Dreiser a estas alturas del juego? La novela de cuando estaba en bajas me la obsequió precisamente el editor de Letras Salvajes, que posteriormente ha declarado el nuevo interés de los puertorriqueños por la novela y el cuento histórico. Otra vez vamos para Fernández Juncos, nos dice el profesor Martínez en un suplemento en el que apareció haciendo manifiesto su sentir al lado de la profesora Pastor. La novela de cuando el Sr. Dreiser estaba de mejor humor dio pie a una película de horror bien famosa, Carrie, que lo conecta inmediatamente a los zombies de ahora. Nunca pude ver Carrie cuando era adolescente ni creo que la habría entendido bien a esa edad, pero ahora no me pondría a verla. Sin embargo, alguien me consiguió la novela de Dreiser en la que se basa Carrie, que es más seria y se titula Sister Carrie. Me imagino lo que dice y no creo que la termine.
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