Yo me parezco a mi padre en muchas cosas. Tengo muchos libros de literatura marxista que quisiera entender, pero el lado religioso no es mi fuerte y los datos los puedo asimilar sin conocimiento de lo que implican en la vida cotidiana. Si es menester aceptar lo que dicen, hago el esfuerzo y creo, aunque se me olvide lo que tengo que creer. A mi papá le pasaba lo mismo con los libros de non-fiction. Los quería asimilar y siempre estaba en la mejor disposición de aceptar lo que decían, pero no significaban gran cosa para él. Para mí, por supuesto, menos todavía. Sin embargo, una novela sencilla de noveno grado que no pude leer a tiempo en la escuela, por lo desordenados que eran mis compañeros, la habría entendido cuando valía la pena que la entendiera. Ahora las puedo ver rotas y medio podridas de tan viejas que están, pero si me pongo a ver lo que dicen, me felicito porque las habría entendido a la edad en que habría valido la pena leerlas. Es una lástima pensar que estaban guardadas a la espera de una maestra que hubiera tenido la bondad de asignarlas. A cierta edad uno lee para que alguien te celebre que has leído algo que le importa. Es como un noviazgo.
sábado, 21 de agosto de 2021
La lectura es como un noviazgo
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Formidable.
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