lunes, 6 de marzo de 2023

Función Indefinida

        Con la carga de caribeño, es dificil ubicar el origen de una descarga eléctrica anodina. Asunto que nos preocupa en estos momentos porque nos ha pasado más de una vez. Con una batería de celdas, una baja de presión te deja a pie cuando es mejor llegar caminando a tu casa. Eso es Standard. Entonces es cuestión de estilos de vida si la cambias por una que no sea de celdas para hacerle caso omiso al entorno que te rodea. 

        Lo que nos preocupa es Otro asunto. No es raro ya que Stephen King le ha pasado revista en más de una novela. Nos pasa creo de momento a los viejos. Es cuando tu Padre te ha dejado en Herencia una serie de recuerdos no tan neutros como los que te puede aportar una Enamorada para agradarte. Un policía a poco de fallecer le ha dejado a su hijo un Buick que no marca bien la cantidad de gasolina que hay en el tanque. Al norteamericano le quitó el sueño por años de años la idea del trayecto que ese hijo podía recorrer con un carro tan viejo que lo podía dejar a pie si no se paraba a conversar por lo menos con los amigos de su Ausente Papá. Convenía si no tenía mucho dinero echarle cinco pesitos cada vez. Como un beso por la tarde, no está demás, pero ahora...

        Empezaron a pasar otras cosas. En el estacionamiento de Montehiedra, volviendo por mis pasos de una cita para alegrar al Telefónico, como dice Luís López, algo ocurrió como si de repente escuchara sin querer o desearlo una canción de Asia. Eso creo que lo ensaya Sony para el Futuro y lo promete como El Invader ganarle a Carlitos Colón. Que te coja de sorpresa, que ahí cuando te las des de cocolo en el Cesco, de repente y sin aviso empieze a tronar y te delate cuando te fajabas hablándole de la Fania. Tecnología prometida y temo ver cumplida cuando menos lo espere, como la lentitud de esta Madrugada. Hasta ahora lo más que enciende sin que yo se lo pida es el Personal Lights o abre el portón exactamente ahora que trataba de enamorarte. Lo más escribirte si mi madre ya me llama la atención. ¿Qué tanto haces, hijo?

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