Libros asignados por los Maestros de Biblia
La vida me dio para leer uno de los que me asignó una
de las dos profesoras de religión. No es como
en la Universidad, donde se conoce al profesor por su inclinación bibliográfica.
La señora Ajo y la que nunca nos dijo su nombre, aunque sí su problema con las
drogas, prepararon una lista en la que recuerdo Como un viento recio, que no
pude leer o todavía se me hace dificil, porque es el perfil espiritual y no el
portafolio del Espíritu Santo en Manila. Se complica si mi compañera, que es más
bien como la Virgen María, no integra el
mencionado portafolio y es filipina como la del biggie que
protagoniza The Altman Code. Y claro, uno bien sencillo sobre el tráfico ilegal
de la Biblia detrás de lo que se llamaba La Cortina de Hierro, a manos de un
contrabandista holandés mejor conocido en España como El Hermano Andrés. Ese sí lo pude leer
con la ayuda de mi tutor debido a su gusto por las novelas de espionaje e
intriga. Creo que la teología de Mel Tari no es para varones, pero como nos sucede a los
muchachos que estudiamos Literatura Comparada, quedamos invitados si no a entender
a atestiguar. Es curioso que a pesar de que el libro de Mel Tari sigue entre
los de mi madre, no me he visto particularmente interesado en la sicología del Espíritu Santo, que
es lo que anuncia la portada publicitaria.
La escritora puertorriqueña Marigloria Palma puede venir en auxilio de esta interrogante
despertada por Mel Tari, sobre la idea de que el mencionado Espíritu Santo no opera a solas, como una Enamorada del
Siglo Diecinueve, sino acompañada por un séquito altamente diferenciado. El
argumento de Mel que quiere presentarle con perfil espiritual, aunque sin
reconocida carpeta o portafolio, es idea que me explica Ron Rodríguez defiende
la escritora boricua con un término apropiado: envioletada. Aunque para calmar
los ánimos de mi amigo le recuerdo Los eruditos a la violeta, que implica menos
que una nutrida comitiva, el Arte de Irse por las Ramas.
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