Si tienes a bien Servidor con clave, asegúrate que la contraseña no sea ya la del perro que te tiraba a morder cuando tu papá te dejó al garete para que te educaras. Tan bien cuidado sacabas F. Pero la A es para ese no tan huraño o tiquismiquis al que una aguja le evoque algo más que dolor. Doña Agueda en la calle Oklahoma primero daba un chiste para que disimularas un poco el periodo de mami. Tan hablador desde pequeño que ya pinchado para que dejaras de rapearte a esa prima tan madura con tu corta respiración, que hasta canciones le hiciste escribir y ahora vienes con un cuento que tu mamá siempre te ha recomendado recordar. Fue esa vez, no la de la estufa incendiada, más bien cuando te dio con meter una llave en el soquet de la sala. ¿Ves? Siempre en la línea de Merlín más que en la de su hermano el Rey, pero tenías algo bueno, querer a la compi de tu papá, fallo del Rey Arturo antes de cargar con el Juzgado, para acabar como dicen Drag si a falta de pan galleta. Pero algo bueno tenía el Rey que no Merlín. Escribía todo, era amigo de los escritores. Del abogado Ross, ya resurrecto, porque leyó si no escribió el cuento de nunca acabar, el de Godofredo más que el del Obispo.
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