Cierta noche, Teófilo Torres me vino a buscar para recitar un poema titulado "Gorda", que de hecho nunca publiqué, aunque le leí a través de la radio Católica de Ponce, para darle publicidad a la obra de Santurce. Salimos por la noche y atravesamos la autopista. Casi no había nadie en la carretera, aunque la autopista era nueva y no había negocios para tomar refrescos como ahora. El ancho desierto se dejaba ver por las ventanillas del automovil, y el viaje se hacía en un silencio sepulcral, pues casi no tenía materiales para leer. Había leído por la radio un poema sobre el beisbol, en el programa del profesor Manuel de la Puebla, en el que había declarado que me habría gustado ser pelotero, y que por carecer de vista suficiente, me había tenido que conformar con ser poeta. Ahora, el poema "Gorda", que he perdido y que ya no recuerdo a quien le iba dedicado, se recitó esa noche con cierto éxito por las ondas radiales. Logramos hacerle la publicidad deseada a La Perra de Darwin, aunque parecía que nadie se interesaba. Recuerdo perfectamente la modestia del edificio en donde estaba la estación de Ponce, y el aspecto desértico del Sur, que siempre me llama la atención. Fuimos a ver a las actrices hacer sus ejercicios. El taller de Teo estaba en Hato Rey. Tenía unos "bleachers", como en los estadios deportivos, muy parecidos a los que tuvo Yerba Bruja luego. Le pude entregar el manuscristo del cuento, y las actrices lo llenaron de viñetas. Siempre que viajo al sur para hacer teatro, me llama la atención el aspecto de la naturaleza de Ponce.
Ahora que viajo con Rafael Pagán, me llaman la atención los negocios a la orilla de la carretera. Claro, que en lo esencial nada ha cambiado. Sólo que los actores no trabajan en teatros haciendo luces. En aquella época, los actores eran maestros de escuela casi todos. Rafael Pagán apareció poco despúes de que hice La Perra de Darwin, en las inmediaciones de Río Piedras. Rafael es más de mi época, ya que fue maestro de escuela, igual que yo. A la obra había que hacerle publicidad radial, como se la hicimos a "El piano".
No hay comentarios:
Publicar un comentario